25 de noviembre de 2015 - 00:00

Rinden homenaje a las víctimas chilenas de la Operación Cóndor

Cuando se cumplen los 40 años del nacimiento oficial de la Operación Cóndor, una red de las dictaduras del Cono Sur para exterminar a la oposición de izquierdas, el Museo de la Memoria de Chile rinde homenaje a las víctimas chilenas.

El libro de tapas y tinta roja, “Operación Cóndor, historias personales memorias compartidas”, ofrece el testimonio de familiares de algunas de las más de 70 víctimas chilenas de esta “internacional del terrorismo de Estado” -como la define el director del museo, Ricardo Brodski-, que nació oficialmente el 25 de noviembre de 1975 en la Academia de Guerra de Santiago de Chile.

El libro está lleno de relatos de vidas truncadas ya a la temprana edad de 17 años, de familias rotas, de muertes que se adivinan atroces bajo la tortura y que han marcado la memoria de todo un subcontinente. Pero sobre todo, de ausencias irreparables, que impidieron a muchos hijos conocer a sus progenitores.

Como la de Laura Elgueta, hermana de Luis Enrique, secuestrado el 27 de julio de 1976 cuando tenía 23 años junto con su pareja argentina Cecilia Fernández y la hermana de ésta, Clarita, y de los que nunca más se ha sabido nada.

“Lo sentenciaron a él y en ese mismo acto a nosotros”, relata. “Desde aquella vez hasta hoy nos hemos perdido mil veces paralizados en el recuerdo, la impotencia, la rabia, la tristeza, la pregunta”, lamenta.

O los hermanos Larrebeiti Yáñez, que fueron secuestrados a la edad de cuatro y un año y medio junto a sus padres Anatole y Claudia en la provincia de Buenos Aires, “por personal militar y de inteligencia tanto argentinos como uruguayos” constituido por cerca de un millar de personas.

Tras la desaparición de sus padres y muchos avatares, fueron abandonados en Valparaíso, Chile, donde fueron adoptados, mientras su abuela paterna, Angélica, removió cielo y tierra desde Montevideo hasta encontrarlos.

Los primeros signatarios de este acuerdo criminal conocido también como “Sistema Cóndor” o “Plan Cóndor” fueron Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Brasil estuvo presente pero solo se convertiría en miembro oficial seis meses después y con el tiempo se sumarían Perú y Ecuador.

Según el periodista e investigador estadounidense John Dinges, unas 350 personas perdieron la vida en este esquema que diezmó a los movimientos de izquierda, como los montoneros argentinos, los tupamaros uruguayos o el MIR chileno, así como otros partidos congregados en la Junta Coordinadora Revolucionaria, con sede en Argentina.

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