8 de noviembre de 2014 - 00:00

Requiem para los olvidados

El compositor Jorge Martín vuelve a reinterpretar su propia obra “Aeternvum” aunque por primera vez en un cementerio, el espacio que inspiró esta particular obra de autor.

Frente a la prepotente imposición cultural del Halloween anglosajón, es muy revitalizante encontrar propuestas artísticas que reivindiquen de algún modo otras celebraciones del Día de los Difuntos con una evocación más hispanoamericana.

El compositor Jorge Martín, que viene de presentar además sus obras sinfónicas para tres clásicos del cine mudo, tocará otra vez en vivo su “Aeternvum”, una reelaboración personal de las tradicionales misas musicalizadas dedicadas a los difuntos.

En sus orígenes, a mediados del siglo XV, esta pieza musical representaba un ruego por las almas de los muertos y era interpretada justo antes del entierro o en las ceremonias de conmemoración o recuerdo de los seres queridos fallecidos.

“Me puse a investigar sobre algunos conceptos y descubrí que para los griegos el ‘éter’ es el quinto elemento - describe el músico sobre los orígenes del réquiem -, inmediatamente decidí que la obra constaría de cinco movimientos y que el éter sería el gran concepto de eternidad y última sección de ella”.

Y continuó: “También pensé que ante lo inevitable de morir, el primer deseo de uno, y única posible forma de permanecer, era el recuerdo, por ello el primer movimiento sería Memento mei (recuerdame). El tercer movimiento, Anima perpetua, es el más ‘programático’ de la obra, donde hay un intento sonoro concreto de representar el alma. Por otro lado a lo largo de la obra, varias veces se escucha un ‘motivo’ melódico, también llamado Libera me, en distintos momentos, a modo de ruego”.

El réquiem de Jorge Martín fue estrenado el Día de los Muertos latinoamericano el 2 de noviembre de 2011 y se trata de unas partituras escritas para orquesta sinfónica convencional, es decir, con la expansión sonora de una orquesta, aunque interpretada a través de un solo teclado, en que se imitan los sonidos multiinstrumentales, con sus recursos compositivos de contrapunto y minimalismo.

En realidad, sus cinco movimientos: Memento mei, Lux perpetua, Anima perpetua, Evigilavi, Aether, nos acerca a la idea de aquellas composiciones que funcionan a modo de ceremonias funerarias.

No obstante, las partituras de Martín se definen más bien como una ofrenda musical, un homenaje a los difuntos en general a través de una obra de arte. “Este es un momento de reflexión sobre los seres queridos que ya no están. Es que la muerte es una pregunta y el recuerdo una respuesta que la cruza”.

El “Aeternvum” se presentará ahora en sólo en formato concierto - en su estreno vino acompañado de una muestra de fotografías- y por desembarcar en un espacio tan especial, la misma Red Iberoamericana de Cementerios Patrimoniales ha apoyado este concierto en el bello entorno del campo santo godoicruceño.

La ficha

"Aeternvum Réquiem", de  Jorge Martín.
Hora: A las 20.
Día: 8 de noviembre.
En: Cementerio Municipal Godoy Cruz (Carril Cervantes y Alsina).
Diseño y ambientación lumínica de puesta: Luciana Díaz.
Entrada: Libre y gratuita.

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