20 de febrero de 2016 - 00:00

Republicanos y demócratas, en 3ª ronda de internas

Hoy eligen representantes en Carolina del Sur y Nevada, donde Trump y Clinton son favoritos. El “supermartes” 1 de marzo votan en 11 estados.

Hoy tendrá lugar la tercera etapa de las primarias presidenciales en Estados Unidos: los aspirantes republicanos se enfrentarán en Carolina del Sur, donde Donald Trump mantiene su hegemonía, y los demócratas en Nevada, donde Hillary Clinton juega a lo grande.

Estas primarias se disputarán en terrenos diferentes. El Estado de Carolina del Sur organiza una elección primaria republicana, mientras que en Nevada, el primer estado del oeste en pronunciarse, sólo el partido Demócrata ha convocado a los “caucus” (elección de representantes), las asambleas en las que los militantes expresan abiertamente la preferencia por un candidato y donde se vota usualmente a mano alzada.

Para el magnate Trump, una victoria en esta primaria tendría un valor simbólico crucial antes de del “supermartes” del 1 de marzo, en el que hay primarias en 11 estados para designar un cuarto del total de delegados a las convenciones nacionales.

Hasta ahora, Trump ha conseguido 17 delegados, tras lograr el segundo puesto en las primarias de Iowa y luego el primero en New Hampshire. El senador ultraconservador Ted Cruz lo sigue con 11 delegados. Para ganar la candidatura presidencial se precisan 1.237 delegados.

Mientras tanto, en el desértico estado de Nevada, los demócratas tratan de seducir a las minorías: los votantes negros, hispanos y de origen asiático, que constituyen la mitad de la población.

Hillary Clinton, que perdió la primaria en New Hampshire ante Bernie Sanders (tras superarlo ligeramente en Iowa), apuesta por movilizar a los hispanos, y sobre todo los empleados de los hoteles y casinos de Las Vegas. Ella visitó a limpiadoras y otros empleados en casinos y hoteles.

Clinton promete que no tardará en entregar documentos a las familias que han inmigrado ilegalmente si es elegida. Se presenta como la aliada más fiel de las familias hispanas en asuntos de inmigración y no ha dudado en atacar a su rival demócrata Bernie Sanders por votar en contra de una reforma migratoria en 2007.

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