Tras los atentados de París algunos sirios que buscan refugio en Europa temen convertirse en chivos expiatorios, aunque otros aseguran que, pase lo que pase, siempre será mejor que quedarse en su país, devastado por la guerra.
Tras los atentados de París algunos sirios que buscan refugio en Europa temen convertirse en chivos expiatorios, aunque otros aseguran que, pase lo que pase, siempre será mejor que quedarse en su país, devastado por la guerra.
El descubrimiento de un pasaporte sirio junto al cuerpo de uno de los atacantes de París el viernes hace temer que algunos de yihadistas se hayan escondido entre los miles de migrantes que llegan que cada día a Europa huyendo de la guerra.
“Es un problema”, asegura Ghaled, un sirio que ha venido a poner una vela ante la embajada de Francia en Berlín en recuerdo de las víctimas. Este hombre de 22 años asegura que el pasaporte tiene que ser falso y que sólo lo pusieron cerca del cuerpo para acusar a los sirios. “Creo que es una gran mentira. Todo quedó destruido ¿y sólo quedó el pasaporte?”, se pregunta escéptico. “Hay mucha gente que odia a los sirios”.
Otro sirio de 24 años que se hace llamar William por temor a dar su nombre real y que su familia en Siria sufra represalias, también teme que los refugiados se conviertan en chivos expiatorios.
“En las noticias se habla mucho de los sirios. La policía encontró un pasaporte sirio. Naturalmente que estoy preocupado, esto no es bueno”, explica este estudiante nacido en la ciudad de Hama.
Otros migrantes prefieren hablar de la buena acogida de Alemania gracias a la política de puertas abiertas de su canciller, Angela Merkel, criticada por parte de sus aliados conservadores, la oposición e incluso la población.