27 de junio de 2014 - 00:00

Raphael: “Yo no me voy”

A los 71 años, el célebre cantante español lleva más de cinco décadas en los escenarios y ni piensa retirarse.

Cada vez que se le pregunta si alguna vez piensa jubilarse,  el cantante español Raphael, hoy de 71 años, responde con un rotundo “no”. Evita hablar de un retiro y dice que más bien se tomará vacaciones prolongadas cuando lo crea oportuno.

Le quedan “tantas cosas por hacer”, dijo hace algunas semanas en una entrevista. “Con eso no quiero decir que no voy a irme nunca. Eso no puede ser. Yo notaré perfectamente cuando deba, no irme, porque el artista que nace muere artista, pero no ejerceré como lo hago ahora”, añadió.

“Me iré de vacaciones largas y, de pronto, a los dos años dirán: ‘¿Dónde se habrá metido?’. Pues yo estaré de vacaciones, pero no habrá una gira de retiro porque yo no me voy”.

Lejos de estar pensando en descansar, asegura que cada vez que tiene unos días libres los aprovecha para regrabar viejos éxitos.
Ya ha grabado un disco en el que presenta de manera diferente canciones emblemáticas como "Mi gran noche" y "Amor mío"; en setiembre planea lanzar el segundo, "De amor y desamor", y más adelante otros tantos con 300 temas que se ha propuesto regrabar.

“Cada vez que tengo 15 días de descanso, o un mes, lo dedico a grabar”, dice el cantante que, desde que comenzó su carrera en 1959 a los 16 años, ha grabado más de 50 discos en español y otros tantos en italiano, francés, alemán, inglés y hasta japonés.

Ha vendido más de 50 millones de discos en todo el mundo y se siente orgulloso haber grabado su próximo álbum junto a la Orquesta Sinfónica de la Radio y la Televisión Española.

También subirá nuevamente al escenario en setiembre para protagonizar “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, el mismo musical que lo llevó a las tablas hace 10 años, cuando dice que no pudo disfrutarlo plenamente debido a una enfermedad hepática que padecía entonces y que terminó con un trasplante de hígado en 2003.

Por otra parte, hasta el 7 de junio pasado estuvo cantando en los Estados Unidos como parte de su gira “Mi gran noche”, que comenzó en México en 2013 y siguió con presentaciones en San Diego, Los Ángeles, El Paso, McAllen, Orlando, Miami y Nueva York, así como San Juan de Puerto Rico.

A lo largo de cerca de tres horas, Rafael llegó a cantar más de 40 canciones por concierto, incluidas nuevas versiones de clásicos como “Yo sigo siendo aquel”, “Como yo te amo”, “En carne viva”, “Qué sabe nadie” y “Escándalo”.

Aunque admite que ha hecho cosas buenas y malas en su carrera, el emblemático artista asegura que no cambiaría nada ni haría nada diferente.

“Todo lo que he hice, hasta las cosas que no estuvieron bien hechas, me han servido. Así es que no volvería a tocar nada”, manifestó, y de inmediato dijo que es muy autocrítico con su trabajo.

Se negó, no obstante, a revelar cuáles fueron esas cosas que hizo mal. En cambio, destacó que es muy exigente.

“Muuucho, muchísimo, pero está bien ... es una cosa de orgullo profesional, que siempre quiero hacerlo mejor”, sostuvo Raphael, que comenzó cantando a los 3 años en coros de iglesias españolas y a los 9 ya se lo conocía como “el ruiseñor de Linares” y fue premiado como la mejor voz infantil de Europa en el Festival de Salzburgo, en Austria.

Miguel Rafael Martos Sánchez, tal su verdadero nombre, asegura que con los años ha aprendido a disfrutar de sus conciertos, junto a su público. Y tan relajado se siente, que ya ni siquiera ensaya antes de subirse al escenario.

“Salgo a disfrutar con el público. No ensayo, ensayo lo mínimo posible. Ni estiro mi voz antes de salir”, concluyó el popular artista.

De Uranio

En 1982 Raphael fue distinguido con el Disco de Uranio, premio creado especialmente por la discográfica Hispavox para quienes lograran vender más de 50 millones de copias de cualesquiera de sus álbumes.

Se trató, en realidad, de un premio simbólico a toda su trayectoria, ya que su compilado “Raphael: ayer, hoy y siempre” no había llegado por sí solo a vender esa cantidad.

Otros artistas que recibieron ese galardón fueron Michael Jackson por su disco “Thriller” (1982) y Queen por “Greatest Hits” (1981), aunque sólo “Thriller” logró justificarlo con más de 50 millones de copias vendidas.

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