El presidente ruso Vladimir Putin tocó ayer todas las fibras de la sensibilidad rusa para justificar la incorporación de Crimea, invocando la historia, el peso de Rusia en el mundo y la doble moral occidental.
El poderoso líder de 61 años dijo que por fin se hizo justicia ahora que la península, que ha estado siempre relacionada históricamente con Moscú, se convirtió en rusa no solo de espíritu sino en la letra.
Desgranando una letanía de hechos históricos, Putin dijo que Crimea es el hogar de lugares "sagrados" para los rusos. "Hay tumbas de soldados rusos cuya valentía hizo que Crimea se integrara al imperio ruso en 1783," puntualizó antes de firmar un tratado sobre la península.
"Crimea es Sebastopol, la ciudad legendaria, la ciudad de un gran destino, una ciudad fortaleza y lugar de nacimiento de la marina rusa del Mar Negro", dijo a los legisladores y a los altos dignatarios presentes en en el salón San Jorge del Kremlim.
Recordó que ahí está el lugar donde el príncipe San Vladimir fue bautizado, comenzando así la cristianización de Rusia. Putin criticó a los líderes bolcheviques por rediseñar las fronteras después de la revolución de 1917 y calificó de error la decisión del Nikita Khrushchev de regalar Crimea a la república soviética deUcrania en 1954.
Crimea siguió siendo parte de Ucrania después del colapso de la URSS en 1991 solo porque Rusia estaba muy débil para proteger sus intereses, afirmó Putin en un discurso interrumpido en permanencia por aplausos.
Llegó el momento de corregir lo equivocado, ahora que Rusia resurge y deja atrás la dolorosa confusión del colapso de la Unión Soviética y obtiene un lugar prominente en el mundo, añadió.
El presidente, que regresó por tercera vez al Kremlim en 2012, se jactó de la capacidad del país para proteger sus intereses nacionales y dijo que Rusia ya no se inclinará más ante Occidente. Buscando tocar la fibra de la sensibilidad de los rusos, muchos de los cuales lamentan la pérdida del estatuto de superpotencia de la Unión Soviética, dijo que su país merece respeto y ya no recibirá más órdenes de Washington y Bruselas.
"Tenemos que decidir por nosotros mismos si estamos dispuestos a defender nuestros intereses nacionales o si para siempre vamos a renunciar a ellos y nos retiraremos quien sabe hasta dónde", agregó.
Por intervenir de manera cruda en los asuntos domésticos del vecino de Rusia, Occidente se extralimitó, señaló Putin, e indicó que su paciencia terminó por agotarse.
"Si usted presiona un resorte hasta lo máximo, un día rebotará con fuerza. Ustedes deben acordarse siempre de esto", dijo. Es inaceptable el doble rasero con que están operando los gobiernos occidentales, agregó.
"Por alguna razón lo que los albaneses están autorizados a hacer en Kosovo (y los tratamos con respeto) rusos, ucranianos y tártaros crimeos lo tienen prohibido en Crimea", subrayó Putin.
