14 de marzo de 2015 - 00:00

Psicodelia for export: música con todas las luces

Mariano Peccinetti, de Las Luces Primeras, es uno de los secretos mejor guardados del rock mendocino. Con un pie en Buenos Aires, gran parte de su obra tiene destino europeo.

"Me gusta el misterio, todo lo que no cae en la obviedad, el aura de las cosas ambiguas, no saber hacia dónde voy ni dónde va a terminar lo que hago”: uno de los proyectos más originales en la cada vez más respetada escena del nuevo rock mendocino es el de Mariano Peccinetti, alias Trasvorder, quien tras elogiados trabajos como sus discos “Salimos de la tierra” (2011) o “Desmesuras” (2012), bandas de sonido de películas y collages visuales que pueden verse en exposición por estos días en Francia, ha decidido cerrar una etapa y encarar con destino incierto y a fuerza de pulmón algo nuevo.

Se trata de Las Luces Primeras, banda donde en conjunto con Leandro Isaguirre en bajo acaban de lanzar “Alfa Dorada”, canción que ya puede escucharse en YouTube como adelanto de lo que será un trabajo discográfico con vistas a lanzarse en mayo de este año.

“Tras la última gira de Trasvorder decidí que ya había terminado una etapa, y armamos una nueva banda con los mismos integrantes que tocamos en ese viaje”, cuenta Mariano.

“La idea es dejar en concreto el sonido de diez nuevas canciones y en el futuro armar composiciones juntos. Estamos trabajando y produciendo sin limitarnos mucho en cuanto a los estilos, que pueden ir desde la psicodelia de los ‘70 hasta el mundo sónico de los ‘90, con letras con un toque de poesía surrealista. Va a estar listo para mayo”.

El disco contará con la colaboración de Miguel Castro, cantante de Victoria Mil, y la conexión no sorprende: ya en Trasvorder había mucho de esos fraseos de voz levemente a destiempo y el gusto por el cancionero experimental con rasgueos colgados de la banda oriunda de Adrogué.

Y si citamos influencias tampoco se pueden dejar afuera los arpegios en tono nostálgico de los londinenses The Clientele y los aires progresivos más etéreos de los franceses Air, todo coloreado por una psicodelia artesanal que encuentra en el aire de Mendoza un contrapunto necesario frente al frenesí de las grandes capitales.

“Viví en Buenos Aires entre 2008 y 2012 y llegó un punto en que quise volver. En Capital con alquileres y todo se me iba muy alto, y necesitaba invertir en instrumentos y cosas para seguir trabajando. A la vez, a la hora de componer me inspira más estar acá: poder escaparme de la vida cotidiana y en veinte minutos estar en la montaña me renueva las ideas todo el tiempo”.

También durante el último año, Mariano –cuya primera guitarra fue una que le hizo su abuelo a los cuatro años– estuvo dedicado a componer la banda de sonido de “La Parte Ausente”, policial futurista de ciencia ficción dirigido por el hondureño Galel Maidana y protagonizado por Celeste Cid, Alberto Ajaka y Luis Ziembrowski.

La película se estrenará en Mendoza el próximo 16 de abril, con show incluido: “A Galel lo conocí en Buenos Aires a través de amigos en común, hizo el video de ‘Mientras’ y desde ahí nos hicimos amigos. Después se enganchó mucho con esa oscuridad que por momentos hay en ‘Desmesuras’ y me propuso hacer la banda de sonido. Trabajé casi dos años en eso, componiendo toda música nueva para la película. Fue un trabajo intenso con el que crecí mucho, estuvo muy buena la experiencia”.

COLLAGES AL INFINITO

Además de la música, Mariano se dedica desde 2012 a crear collages visuales a través de los cuales llegó a diseñar el arte de tapas de discos de bandas de Chile y los Estados Unidos y sellos como Delicieuse Musique, de Francia.

También sus collages son estampados en prendas distribuidas a todo el mundo a través de una tienda online con sede en Nueva York, a quienes mandó sus diseños por internet y se engancharon con la idea de trabajar con ellos. Y en estos días uno de sus trabajos puede verse en tamaño gigante en las estaciones de metro de París, ya que el festival de música independiente Villette Sonique, que cumple diez años, eligió uno de sus collages como imagen para promocionar el evento.

“Lo que puedo ver en común entre las canciones y los collages es que quizás trato de llevar las dos expresiones con libertad, siempre dejándome llevar por lo que la obra pide, tratando de respetarlas al máximo mientras las disfruto. Y en otro aspecto creo que las dos hablan del universo inmenso que tenemos todos dentro: lo trascendental y lo cotidiano o el espacio y la soledad son temas recurrentes en lo que hago”.

¿Y cómo se la pelea para crear arte hoy en día? “Siempre me autogestioné todo y sigo invirtiendo en ello, pero para mí pelearla es cuando hago los discos, una canción o la composición de un collage. Trato de llegar a estar conforme con la obra sin pensar en todo lo demás: la idea es sólo pelearla en ir creando algo que se embellezca en sí, sin modas ni etiquetas”.

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