Se ha detenido la historia, momentáneamente, para rendirle homenaje. Llora una parte enorme del continente americano, otra observa respetuosa y expectante y algunos pocos se alegran, brutales.
Se ha detenido la historia, momentáneamente, para rendirle homenaje. Llora una parte enorme del continente americano, otra observa respetuosa y expectante y algunos pocos se alegran, brutales.
Desbordante, gigantesco, exagerado, excesivo, grandilocuente. Amado con pasión, respetado como un padre, Chávez cambió Venezuela y cambió la vida de millones de sus compatriotas. Sacó de la pobreza y devolvió la dignidad a aquellos que vivieron por generaciones sumidos en la marginalidad y la humillación.
Se había propuesto hacer más de lo que finalmente pudo. Luchó por su vida porque tenía un proyecto: el socialismo para Venezuela. Fue un proceso complejo, contradictorio, con claroscuros, pero con una meta clara, explicitada y explicada a las multitudes.
Se harán comparaciones ahora entre muertos y entre regímenes. El kirchnerismo y la oposición buscarán las similitudes. Puede haber algunas, no más que las que nuestra idiosincrasia latinoamericana produce.
Pero el proceso de Venezuela era revolucionario y el de Argentina no lo es. Acá hay un relato, allá hay una realidad concreta de construcción de poder popular y de transferencia de poder desde una oligarquía altamente concentrada a una masa organizada y concientizada.
La muerte de Chávez será una prueba de fuego para el proyecto bolivariano, que tiene con qué resistir y avanzar. Sería bueno que esto sirviera para profundizar la democratización, la institucionalidad, la despersonalización del poder y establecer lazos con sectores que pueden confluir en objetivos comunes.
Conocí Venezuela antes y después de Chávez. No tengo la imagen estereotipada y ridiculizante que muchos medios construyeron alrededor de él.
Vi las profundas transformaciones producidas, viví con el pueblo el sentimiento, la solidaridad, el patriotismo, el coraje y la humildad con la que recorren su largo y arduo camino hacia la liberación.