Según destacaron técnicos del EEA INTA Mendoza, no cosechar implicar riesgos sanitarios. En este sentido destacaron:
Según destacaron técnicos del EEA INTA Mendoza, no cosechar implicar riesgos sanitarios. En este sentido destacaron:
- Mantener los frutos en los viñedos permite a los agentes dañinos continuar sus ciclos mientras haya situaciones climáticas predisponentes durante el resto del verano, otoño e inclusive el invierno.
- Los racimos enfermos y deshidratados (momificados) que quedan en la planta constituyen una potencial fuente de enfermedades (inóculo) para la próxima temporada de producción. Si se dan las condiciones predisponentes, las podredumbres de los racimos constituyen el principal problema en este momento fenológico. El complejo de microorganismos asociados, sobrevive en invierno sobre la planta de vid.
- Algunos de estos patógenos, como Botrytis cinerea, forman cuerpos de resistencia llamados esclerocios en los sarmientos agostados, en racimos momificados y restos vegetales en el suelo. En primavera, esos esclerocios pueden producir el inicio de la infección en la nueva temporada.
- Plagas de insectos que atacan los racimos, tales como cochinilla harinosa y lobesia, continúan desarrollándose sobre los frutos, con el consecuente aumento de las poblaciones en cada nuevo ciclo de la plaga.
Esto genera un mayor número de individuos que pasan el invierno en el viñedo y que afectarán la planta en la próxima temporada. Esta situación ocasionará además mayores costos, por una necesaria erogación en aplicaciones fitosanitarias.