Cuando el papa Francisco y el patriarca de la Iglesia rusa ortodoxa, Kirill, se vean cara a cara hoy, Cuba se habrá anotado una victoria diplomática sin par: haber conseguido ser la sede del primer encuentro, en 962 años, de los líderes de ambas religiones cristianas y de una posible reconciliación simbólica entre Oriente y Occidente.
La cita abrirá, para la pequeña nación caribeña, un año en el que se espera la visita del presidente estadounidense Barack Obama y el cierre de las negociaciones de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano para dar fin al conflicto armado más prolongado, del continente.
Ambos sucesos más la visita de los líderes religiosos pondrán a la isla en el mapa mediático y, según expertos, también afianzará la imagen de una Cuba más abierta al mundo y un sitio apropiado para adelantar negociaciones.
“De actor revolucionario, aislado entre los Estados del hemisferio occidental, con la excepción de México y Canadá, Cuba ha pasado a ser vista como un país en trasformación, insertado en el orden internacional vigente”, dijo Arturo López-Levy, profesor de origen cubano la Universidad de Texas-Río Grande Valley.
“Varios de esos actores del status quo como el gobierno colombiano y el papado, quieren aprovechar las credenciales que Cuba tiene”, agregó López-Levy.
Si todo va según lo previsto, el presidente cubano, Raúl Castro, consolidará un legado de política exterior que los expertos perciben como de menos confrontación que el propiciado por su hermano, el ex gobernante Fidel Castro, en el marco de las tensiones con Estados Unidos y el envío de tropas cubanas o consejeros a África, Asia y América Latina.
“Fidel Castro construyó una proyección internacional fuerte y bastante exitosa”, dijo el analista y experto en Cuba del Baruch College de Nueva York, Ted Henken, en referencia al ex gobernante, hermano del actual mandatario que encabezó la revolución en 1959 y gobernó a Cuba hasta 2006, cuando una enfermedad lo alejó del poder. “Raúl ha utilizado cada vez más ese legado de una manera más conciliadora y en la construcción de puentes”.
Los jerarcas religiosos capitalizarán su tránsito por la región para adelantar el histórico encuentro: Francisco aprovechará su viaje a México y Kirill, su gira latinoamericana que contempla, además de la visita a la pequeña comunidad ortodoxo cubana y a las autoridades locales, un recorrido por Paraguay, Chile y Brasil.
Hasta donde se conoce, el Papa, quien ya estuvo en setiembre pasado en Cuba, y el Patriarca, se entrevistarán en un salón de protocolo del aeropuerto José Martí de La Habana, para sellar una reconciliación luego de un cisma que distanció a la Iglesia de Roma y a la de Rusia en 1054. También darán a conocer una declaración conjunta.
Aunque el tema parezca tan ajeno a Cuba, la elección del terreno que las partes de ambas iglesias calificaron de “neutral” a lo largo de las conversaciones previas de años y la situación del gobierno de Raúl Castro por estos días luego del deshielo con Estados Unidos, no pasó desapercibido para los analistas.
Varios expertos destacaron elementos clave para la elección de Cuba como escenario o en temas de mediación como la discreción que suele rodear a la isla con un fuerte control de la información y pocas filtraciones. Además, el bajo nivel de peligrosidad debido a la ausencia de terrorismo y un cuerpo diplomático extendido por todo el mundo que, por su diversidad de contactos, le permite mostrarse como un interlocutor válido a pesar de ser una isla pequeña.