13 de octubre de 2018 - 00:00

Primera alerta para el control de Lobesia botrana en Mendoza

Los productores deben efectuar la primera aplicación para combatir la plaga hasta el 5 de noviembre.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) informa que se encuentra vigente la primera alerta para el control químico/biológico de la polilla de la vid en la provincia de Mendoza.

Los productores de vid de la provincia de Mendoza deben efectuar la primera aplicación con los productos autorizados por el Senasa cuando el cultivo presente racimos florales visibles (5 a 7cm), manteniendo cubierto, según poder residual del producto elegido, hasta por lo menos el 5 de noviembre en el caso de los Oasis Norte-Este y Sur (para el Valle de Uco se informará la fecha límite próximamente).

Es importante destacar que la fecha de inicio de tratamiento depende de la variedad y la zona, por lo que cada productor debe estar atento al estado de su viñedo.

Se aclara que los productores que estén implementando la Técnica de Confusión Sexual, con los difusores de feromonas, también deben realizar esta aplicación para el control de la polilla de la vid, excepto para los ubicados en el Oasis Sur de la Provincia, para quienes no existe tal obligatoriedad.

 

Las alertas están destinadas a indicar el momento más oportuno, a partir del cual se deben realizar las aplicaciones fitosanitarias para el control de la plaga.

Se recuerda que se prevén sanciones para quienes no cumplan con la aplicación de los productos, siendo esto obligatorio para aquellos que se encuentran en áreas bajo cuarentena o contingencia, de acuerdo al Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana.

Cabe recordar que la polilla europea del racimo, Lobesia botrana Den et Schiff, es aún una plaga cuarentenaria -que ingresa desde un país a otro donde no existía y se mantiene restringida a una región- para la Argentina. Si bien la presencia del insecto tiene epicentro en las plantaciones de vid de Mendoza -lugar donde fue detectado por primera vez en 2010 a través de material vegetal proveniente de Chile-, se halló en producciones de uvas en Mendoza, San Juan y Salta, de berries en Mendoza y de arándanos en Entre Ríos. En Chile hay focos en ciruelos.

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Pese a las apariciones en otros cultivos y regiones, la Lobesia botrana afecta -principalmente- el rinde y calidad de los viñedos y su control exige -en muchos casos- aplicaciones de insumos, bien ajustadas para evitar la acumulación de residuos en la fruta que podrían provocar el rechazo comercial en los mercados.

Ciclo biológico del insecto

Las etapas del ciclo biológico de la Lobesia botrana son huevo, larva, pupa y adulto. En particular, la fase larval –de mayor voracidad– presenta cinco estadios.

Con un tamaño de 0.6 por 0.7 mm, el huevo tiene forma lenticular, aspecto traslúcido y con tonalidades amarillentas. En su interior, es posible ver el desarrollo del embrión a medida que avanza su crecimiento.

Recién emergida del huevo, la larva mide alrededor de un milímetro de longitud y presenta cabeza negra y cuerpo amarillo claro. A partir del segundo estadio, la cabeza y el escudo protorácico se tornan de color pardo más claro, mientras que el cuerpo adquiere diferentes tonalidades –amarillo, verde azulado y verde– según la alimentación.

A medida que crece, aumenta notablemente de tamaño hasta ubicarse entre los 10 y 15 mm.

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En estado de pupa, la coloración es variable, desde verde intenso hasta café muy oscuro. De igual modo, el tamaño cambia según el sexo: la hembra puede medir entre 5 y 9 mm y el macho, de 4 a 7 mm.

Ya como adulto, alcanza un tamaño de entre 10 y 13 mm de envergadura alar. Las alas anteriores tienen el aspecto de mosaico con manchas marrones oscuras alternadas con zonas claras grises.

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