El gobierno uruguayo reiteró sus llamados al ex detenido sirio de la cárcel estadounidense de Guantánamo, Jihad Diyab, refugiado en Uruguay desde 2014, para que detenga una huelga de hambre que pone en riesgo su vida.
El gobierno uruguayo reiteró sus llamados al ex detenido sirio de la cárcel estadounidense de Guantánamo, Jihad Diyab, refugiado en Uruguay desde 2014, para que detenga una huelga de hambre que pone en riesgo su vida.
El Ejecutivo emitió ayer una misiva pública dirigida a Diyab, en huelga de hambre desde hace dos meses, señalando que están dadas las condiciones para que su familia venga al país.
Diyab, que arribó a Uruguay a fines de 2014 junto a otros cinco ex reclusos de la cárcel norteamericana, demanda que las autoridades locales le consigan otro país, de mayoría musulmana, al que trasladarse con la calidad de refugiado que le proporcionó Montevideo.
Desde su arribo, Diyab, que camina con ayuda de muletas, manifestó que no podría mantener a su familia en el territorio uruguayo una vez finalice el estipendio mensual que recibe como refugiado en el marco de un acuerdo entre Uruguay y Estados Unidos para el traslado de los exdetenidos de la prisión que el presidente Barack Obama pretendía cerrar.
A la vez que reitera “el llamado que realizara el día viernes 7 de octubre pasado, solicitándole abandonar la huelga de hambre que pone en peligro su vida”, la cancillería uruguaya señala en su carta que busca “extremar los esfuerzos para hacer posible la reunificación familiar deseada”.