Inflación, logística y presión impositiva
Si bien son diversas las variables que, en conjunto, han generado esta situación. lo cierto es que inflación, logística y presión impositiva se encuentran a la cabeza.
El puerto de Buenos Aires es más caro que el de Valparaíso y los costos de transporte entre las bodegas y el puerto son superiores al tramo marítimo, situación que pone en desventaja a los exportadores.
“Tenemos costos de logística muy altos. Enviar un container de 20 pies a Buenos Aires para exportarlo vale entre U$S 2.500 y U$S 2.700 mientras el marítimo a Rotterdam-Holanda es de U$S 1.200.
Es decir que el 10% o 12% del precio de exportación FOB de la botella es el costo para llevar dicho producto hasta el barco en Buenos Aires. Por Chile es un poco mas barato pero el envío marítimo a Europa y costa este de Estados Unidos es más caro”, indicó Eduardo Lapania, gerente de exportaciones de Bodega Don Cristóbal.
Franco Falasco, gerente de exportaciones de Bodega Los Haroldos y Balbo, afirmó que “en 2014 se vio condicionada la exportación de vinos envasados por el aumento de los costos de insumos secos en dólares y, en segundo lugar, por la falta de ajuste de valor del dólar oficial, el cual no acompañó el nivel de incremento. Por lo tanto, la inflación en los insumos secos fue superior a la devaluación del dólar oficial. Esto condiciona a todas las economías regionales del país y, por ende, también a la industria vitivinícola”.
Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reveló que la carga impositiva promedio de toda la cadena vitivinícola -que históricamente se ubicaba en 30% de su valor agregado- hoy se encuentra 51% afectada por la mayor presión directa que se viene aplicando a nivel nacional, provincial y municipal.
Para Lapiana la alta presión impositiva que tiene el sector es un factor importante. “En la actualidad tenemos demoras en la devolución del IVA. Lo recuperamos a los 8 ó 10 meses posteriores a la exportación con una inflación del 35%. Además, tenemos que pagar la retención del 5% en el momento de la exportación y cobramos el reembolso un año después de la exportación, devaluado por la inflación”, afirmó.
Sin acceso al mercado de volumen
En total, los envíos de vino fraccionado mostraron una reducción del 2,4%, traccionados principalmente por la caída del tetra brik que pisó el 35,9% en volumen.
En tanto, las exportaciones en botella se mantuvieron iguales a las de 2013 con un total de 735 millones de dólares FOB en operaciones.
No obstante, al menos durante dos años, se ha venido notando la contracción de las ventas en volumen de los segmentos menores a 24 dólares, los de mayor volumen a nivel mundial.
En 2013, las exportaciones de vinos embotellados por debajo de 18 dólares la caja de 12 botellas FOB se desplomaron 32,9%. En tanto, en 2014, el segmento medido hasta 24 dólares se mantuvo prácticamente en la misma posición con un total de ventas por 95 millones de dólares.
“Argentina hoy solamente puede participar del 20% del mercado internacional, el de más alto precio y en el cual se posicionan muy fuertemente los países europeos, con branding y marketing muy importante. A nivel internacional el mercado del vino tiene varios escalones: en el segmento de exportación hasta U$S 18 la caja FOB, en donde está el 50% del mercado del vino del mundo, la Argentina ya fue eliminada”, grafica Lapiana.
Al tiempo que agrega que “en el segmento de la caja de 24 dólares FOB, en donde está el 30% del mercado del vino del mundo, la Argentina ya está prácticamente sin ninguna rentabilidad. El segmento de 30 dólares la caja, en donde está el 10% del mercado del vino del mundo, aún estamos presentes pero con muy bajos márgenes”.
Por lo general, para aliviar la carga de las ventas perdidas, las bodegas comenzaron a colocar sus vinos en segmentos de precios superiores, donde el volumen y la rotación es menor pero el margen de rentabilidad es mayor.
No obstante, 2014 cerró con una caída del 12,6% en volumen y del 12,3% en valor para el segmento 33 a 44 dólares la caja FOB, el segundo en importancia para el país.
“Es cierto que Argentina viene perdiendo posicionamiento de góndola y, por ende, ventas en los nichos de los precios de franjas bajas. Los grandes mercados de consumo mundiales como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Brasil, China y Rusia serán cada vez más exigentes en calidad y precios, ya que nos enfrentamos a mercados que comienzan a conocer cada vez más de vinos -sus cualidades o virtudes- por lo que exigen cada vez mejor relación precio-calidad”, comentó Falasco.
García, del INV, afirmó que “cuando uno va a las góndolas internacionales es impresionante la cantidad de vino chileno que hay a 7 dólares en el retail, con lo cual, no queda otra que adaptarse a esos precios. La competencia tiene precios feroces. Estuve con un enólogo en California que me comentó que el año pasado tuvieron que tomar la dramática decisión de derramar vino. Esto muestra que la crisis es internacional”.
Agrega: “Nosotros estuvimos con un tipo de cambio muy competitivo y crecían las exportaciones al 20% acumulativo anual. En tanto, cuando llegás a la realidad actual, las exportaciones de fraccionado se mantienen o caen y es muy difícil crecer.
Sobre todo, para las bodegas chicas que son las que más sufren esta situación. Uno ve que bodegas más grandes pueden acomodarse, pero las chicas no, porque no tienen escala. Entonces uno va afuera y ve las góndolas ocupadas por las más grandes, que son empresas con estructuras importantes”, dice García.
2015 con futuro incierto
Aún en los esquemas empresariales más optimistas, las exportaciones de vino, uno de los principales motores para descomprimir el mercado local de vinos, parecen inclinarse hacia una tendencia negativa.
“La situación es poco alentadora, será un año difícil. Tenemos un modelo agotado por sus propias contradicciones y, además, con una muy mala y mediocre gestión profesional. El vino, producto de las economías regionales, es un verdadero artículo con valor agregado.
Tiene mano de obra intensiva: viñedos, cosecha, bodegas y un saldo de producción nacional-importación totalmente favorable a la economía del país, a diferencia de la industria electrónica de Tierra del Fuego o de la automotriz, que producen un gran déficit de dólares, dado que importan más de lo que exportan”, finalizó Lapiana.
“Argentina siempre puede y debe recuperarse. No obstante, las perspectivas para 2015 son las mismas de 2014. Nada cambiará si el próximo gobierno no reduce el gasto, invierte en infraestructura y baja los impuestos”, indicó Karim Mussi.
Sin tratados de libre comercio
Desde el 1 de enero de 2015, Chile tiene en plena vigencia su tratado de libre comercio con Estados Unidos, lo que le permitirá entrar a ese destino con arancel 0. También está en las mismas tratativas con China.
Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Brasil, Países Bajos, México, China, Suiza, Alemania y Dinamarca constituyen los principales mercados de destino de las exportaciones de vino argentino embotellado.
Un reporte de la oficina de inteligencia comercial de ProMendoza muestra que, para el vino fraccionado en envases de contenido neto inferior o igual a dos litros, Argentina paga 0,063 dólares por litro de vino para ingresar en Estados Unidos, mientras que Chile no paga nada.
En Canadá, dependiendo de la posición arancelaria, abona entre 1,87 dólares canadienses por litro y 4,68 dólares canadienses por litro. En tanto, Chile entra con arancel 0. Y en la Unión Europea nuestros vinos pagan 13,1 euros por hectolitro mientras que el país vecino tampoco paga nada.