La reunión de urgencia del próximo lunes para cerrar un acuerdo para que Grecia no caiga en default dejó optimista y contento al premier griego Alexis Tsipras, quien ayer se mostró altamente satisfecho.
La reunión de urgencia del próximo lunes para cerrar un acuerdo para que Grecia no caiga en default dejó optimista y contento al premier griego Alexis Tsipras, quien ayer se mostró altamente satisfecho.
Otra cosa pasó con los ahorristas que guardan dinero en bancos griegos. Ante un clima que interpretan como de total incertidumbre sobre el futuro del país heleno en el euro y la posibilidad de un “corralito” y control de capitales, los billetes están huyendo de las cuentas en Grecia a velocidades vertiginosas.
Por eso, desde ayer el consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) está reunido de forma extraordinaria para decidir si amplía la provisión urgente de liquidez para Grecia, tras esa intensificación de la fuga de capitales.
El miembro francés del comité ejecutivo del BCE, Benoit Coeuré, incluso dudó el jueves de que los bancos griegos puedan abrir el lunes, en un entorno de gran incertidumbre. Se calcula que el jueves salieron de los bancos griegos más de 1.000 millones de euros.
Círculos bancarios citados por los medios griegos aseguraron que la situación está “controlada” y recordaron que en junio de 2012, en el fragor de la convocatoria de las segundas elecciones generales en solo un mes, las salidas de depósitos eran el doble de las que está habiendo ahora.
El gobierno griego reaccionó ayer con dureza a informaciones aparecidas en la prensa, según las cuales estaba preparando un plan de control de capitales, y aseguró que este tipo de informaciones tan sólo persiguen “provocar disturbios” y “desestabilizar la economía”.
El BCE discute ahora una petición de aumento de la provisión urgente de liquidez de más de 3.000 millones de euros del Banco de Grecia y, según el BCE, se enmarca dentro de un procedimiento normal. Ya ayer, el BCE había aumentado en 1.100 millones de euros la provisión urgente de liquidez para los bancos griegos.
La cita del lunes será una de las últimas ocasiones para hallar un acuerdo antes del 30 de junio, fecha en la que Grecia debe pagar unos 1.500 millones de euros al FMI para evitar la suspensión de pagos.
Las arcas de Atenas están vacías y es probable que el gobierno de Tsipras tenga que elegir entre pagar al FMI o abonar los sueldos y las pensiones de los funcionarios.
El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, declaró el jueves que ya era demasiado tarde, incluso si se firma un acuerdo, para que los 7.200 millones de euros del rescate a Grecia se entreguen antes del 30 de junio. Un posible default de Grecia al FMI es una posibilidad cada vez más cierta, al igual que una salida del país de la Zona Euro, una situación conocida como “grexit”.
