El yoga y el Pilates son dos de las disciplinas más populares para cuidar la salud física y mental. Aunque tienen distintos orígenes y métodos, comparten un enfoque integral que prioriza el control corporal, la precisión y la calidad de los movimientos, sin exigir impactos elevados sobre las articulaciones.
Practicar cada disciplina por separado ofrece beneficios, pero combinarlas en una misma sesión puede ayudar a conseguir un entrenamiento más completo. Según explica la instructora de yoga y Pilates Judith Secanell, ambas son diferentes y, precisamente por eso, resultan complementarias.
Por qué combinar yoga y Pilates
El Pilates se centra especialmente en la fuerza, la estabilidad, el control y la conciencia corporal. Creado por Joseph Pilates a principios del siglo XX, este método propone realizar movimientos de forma consciente para fortalecer la musculatura y mejorar el control del cuerpo.
El yoga, por su parte, integra movimiento, respiración y atención mental. Sus raíces se encuentran en la antigua India y su práctica combina posturas, ejercicios respiratorios y meditación.
La combinación de ambas disciplinas, conocida como Yogilates, permite trabajar la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio y la movilidad en una misma rutina. Mientras el Pilates contribuye a fortalecer el abdomen y estabilizar la columna, el yoga aporta respiración, movilidad y conexión entre cuerpo y mente.
Para conseguir una sesión equilibrada, Secanell recomienda elegir ejercicios que se complementen entre sí. Por ejemplo, se puede comenzar con movimientos de Pilates para activar el abdomen y mejorar la estabilidad, y continuar con posturas de yoga para favorecer la movilidad y la apertura corporal.
4 ejercicios de yoga y Pilates para hacer en casa
Estas opciones de Pilates pueden incorporarse a una rutina combinada para trabajar diferentes grupos musculares y mejorar el control del movimiento.
1. Puente de hombros
El puente de hombros es un ejercicio clásico de Pilates que fortalece principalmente los glúteos, los isquiotibiales y la musculatura de la espalda. También ayuda a trabajar la estabilidad de la pelvis y el control corporal.
2. Dead bug
El dead bug permite fortalecer el core mientras se mueven los brazos y las piernas de forma controlada. Su práctica contribuye a mejorar la estabilidad de la pelvis y la columna vertebral.
3. Roll up
Este ejercicio tradicional de Pilates combina la movilidad de la columna con el trabajo abdominal. Se realiza mediante un movimiento controlado del tronco y requiere coordinación para evitar movimientos bruscos.
4. La sierra
La sierra es un ejercicio que trabaja la movilidad de la columna, la rotación del tronco y el control abdominal. Además, permite prestar atención a la respiración durante el movimiento.
Cómo aprovechar una rutina combinada
Para integrar yoga y Pilates, conviene alternar ejercicios de fuerza y estabilidad con movimientos que favorezcan la movilidad y la respiración. La clave está en mantener una técnica adecuada, respetar los límites del cuerpo y adaptar la intensidad a la condición física de cada persona.