Álvaro José de Souza falleció el 20 de julio de 2024 a la edad declarada de 114 años y 151 días en Minas Gerais, Brasil. Su longevidad lo posicionó como candidato a ser reconocido como el hombre vivo más viejo del mundo tras el deceso del venezolano Juan Vicente Pérez Mora.
Nacido en la finca Paraíso, en el municipio de Riacho dos Machados, Souza fue el octavo de once hermanos y dedicó la mayor parte de su trayectoria laboral al trabajo como vaquero, conduciendo rebaños de ganado por diversas regiones del estado. Durante su vida activa, dividía su tiempo entre las intensas faenas rurales de la semana y los encuentros familiares de fin de semana en la ciudad. Con el paso de las décadas, su entorno familiar creció notablemente: al cumplir 112 años, contabilizaba 44 nietos, 50 bisnietos y 14 tataranietos, habiendo sufrido para entonces la pérdida de tres de sus hijos.
¿Cuáles son las tres reglas de longevidad de Álvaro José de Souza?
Al ser consultado sobre los factores que le permitieron superar el siglo de vida, el centenario evitaba aludir a dietas estrictas o soluciones complejas. Su propuesta se sostenía en tres pilares cotidianos: alimentarse bien, lograr un descanso nocturno adecuado y no quejarse de la vida. A este esquema se sumaba una costumbre revelada por una de sus hijas, quien señaló que su padre solía beber una copa de vino blanco antes de la cena cada día. Aunque los familiares vinculaban esa práctica a su salud, los especialistas aclaran que no es posible atribuir la longevidad a ese consumo.
La vitalidad del arriero se mantuvo constante durante un siglo, necesitando atención médica solo de forma ocasional. Con un marcado sentido del humor frente al envejecimiento natural, Souza solía bromear ante las consultas sobre su estado físico afirmando: “Lo que tengo es vejez, y todavía no inventaron remedio para eso”.
¿Qué verificó LongeviQuest sobre la edad de Souza?
El caso de Souza cobró relevancia internacional a partir del 2 de abril de 2024, cuando la organización LongeviQuest, enfocada en el seguimiento de personas longevas, inició la revisión de sus documentos en colaboración con los parientes del brasilero. La investigación buscaba confirmar de manera oficial su edad exacta dentro de los registros globales.
A pesar de que el proceso formal de validación no concluyó antes de su deceso, los investigadores de la entidad concluyeron que era altamente probable que Souza fuera un supercentenario auténtico, categoría reservada a quienes alcanzan o superan los 110 años. Su trayectoria dejó el testimonio de una vida ligada al trabajo rural y caracterizada por la serenidad.