11 de septiembre de 2026 - 12:38

Usaron cajas de cartón descartadas para crear una cocina solar y lograron hervir agua y cocinar sin usar gas ni electricidad

Investigadores de la Universidad de Bolonia desarrollaron un dispositivo portátil pensado para emergencias humanitarias.

Una caja de cartón utilizada para transportar ayuda humanitaria puede terminar convertida en una cocina solar portátil. Esa fue la idea desarrollada por un grupo de investigadores italianos que buscó resolver dos problemas frecuentes en campamentos de emergencia: la necesidad de cocinar y calentar agua, y la acumulación de residuos de embalaje después de repartir suministros.

El trabajo fue publicado en 2016 en Renewable and Sustainable Energy Reviews y partió del cartón de las cajas que contienen kits de cocina enviados a zonas de crisis. En lugar de desechar ese material al llegar, los autores propusieron reutilizarlo como estructura de un dispositivo capaz de concentrar la radiación del sol sobre una olla.

Cómo transformaron una caja en una cocina solar

Imagen de referencia de lo que podría ser una cocina solar pequeña.

Imagen de referencia de lo que podría ser una cocina solar pequeña.

Los investigadores diseñaron y compararon distintas formas antes de seleccionar una configuración de tipo parabólico. El cartón del embalaje recibió una fina laminación de aluminio para aumentar su capacidad de reflejar la luz. Una vez armado, el sistema dirige la radiación hacia un punto donde se coloca una olla oscura cerrada.

La propuesta estaba pensada para que el mismo paquete de ayuda funcionara dos veces: primero como embalaje y después como parte de una cocina. No necesitaba gas, electricidad, leña ni carbón como fuente de calor, aunque sí dependía de contar con una radiación solar suficiente y de orientar periódicamente el dispositivo hacia el sol.

Las pruebas lograron llevar agua a temperatura de ebullición

Para comprobar el funcionamiento, el equipo realizó ensayos con medio litro de agua dentro de una olla cilíndrica de aluminio pintada de negro. El recipiente se colocó en una bolsa transparente y en el foco de la cocina solar. Durante las pruebas, el conjunto se reorientaba aproximadamente cada 20 minutos para acompañar el movimiento aparente del sol.

Los resultados permitieron estimar una eficiencia térmica de entre 14% y 18%. Con niveles de radiación similares a los de una región soleada de Etiopía, los autores calcularon alrededor de 1,4 horas para hervir 0,5 kilos de agua. El prototipo también fue concebido para calentar y cocinar alimentos, además de colaborar con la pasteurización de agua cruda.

Por qué el invento apuntaba especialmente a campamentos humanitarios

En una emergencia, disponer de fuego para cocinar puede ser más complejo de lo que parece. El uso de leña y carbón exige conseguir combustible y genera humo. Los autores señalaron además que las fogatas tradicionales de tres piedras aprovechan una parte relativamente baja de la energía liberada y pueden aumentar la presión sobre la vegetación local.

Al mismo tiempo, las operaciones humanitarias generan grandes cantidades de cartón, madera, pallets y plásticos usados como embalaje. La cocina propuesta unía ambos problemas: convertir parte de ese descarte en una herramienta energética. El diseño debía ser liviano, barato, sencillo de montar y suficientemente compacto para integrarse a los propios kits de cocina.

No reemplaza cualquier cocina, pero muestra un uso inesperado del descarte

El dispositivo tiene límites claros. No funciona igual durante la noche, con lluvia o bajo nubosidad intensa, y la cocción es más lenta que con muchas fuentes convencionales. Su utilidad depende de las condiciones solares y de una correcta orientación, por lo que los propios investigadores plantearon continuar con pruebas operativas en campamentos reales.

Aun con esas limitaciones, el trabajo demostró que un embalaje pensado para ser descartado podía reutilizarse para hervir agua y preparar alimentos aprovechando únicamente el sol. La innovación no estuvo en inventar la cocina solar desde cero, sino en convertir un residuo ya presente en las zonas de emergencia en parte de la solución.

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