Durante meses, una perra callejera de Filipinas había mantenido distancia de Izabelle Abrencillo, una mujer que intentaba poco a poco ganarse su confianza. La situación cambió abruptamente cuando uno de los cachorros de la perra fue atropellado: por primera vez, la madre decidió acercarse y permitió que una persona tocara y se llevara a su cría.
Abrencillo entendió que algo serio estaba ocurriendo. La perra, que hasta entonces había evitado prácticamente cualquier contacto humano, permanecía junto al pequeño tendido sobre el pavimento y dejó de resistirse cuando la mujer intentó ayudarlo.
Llevaba meses intentando acercarse a la perra
La relación entre ambas no había comenzado ese día. Abrencillo había dedicado varios meses a intentar construir una relación de confianza con la madre callejera, pero sus avances habían sido mínimos.
La perra aceptaba su presencia hasta cierto punto, aunque se alejaba cuando la mujer intentaba reducir demasiado la distancia. No había logrado acariciarla ni establecer el tipo de contacto que sí pudo tener después del accidente.
Por eso, la conducta de la madre frente al cachorro lastimado resultó particularmente llamativa. Abrencillo explicó que fue lo más cerca que la perra había estado hasta entonces de una interacción humana.
El cambio coincidió exactamente con la emergencia: un auto había golpeado a una de sus crías y el pequeño permanecía en el suelo.
La madre permitió que tomara al cachorro
Abrencillo se acercó y levantó al cachorro para trasladarlo inmediatamente a un hospital veterinario. La madre no intentó quitárselo ni huyó como hacía habitualmente ante el contacto.
Los estudios posteriores trajeron una primera buena noticia: no tenía fracturas ni lesiones externas graves. Sin embargo, los veterinarios detectaron una hemorragia interna y decidieron dejarlo internado durante varios días bajo observación.
La precaución era necesaria para comprobar que el sangrado no evolucionara y que no aparecieran complicaciones después del impacto.
Finalmente, el cachorro evolucionó favorablemente y pudo recibir el alta veterinaria.
El momento en que volvió con su madre
Una vez que estuvo en condiciones de regresar, Abrencillo volvió a llevarlo al lugar donde vivía la perra.
El reencuentro mostró a la madre nuevamente junto a su cachorro ya recuperado, después de aquellos días en los que había aceptado una situación que hasta entonces evitaba: confiar físicamente en una persona.