23 de octubre de 2026 - 13:01

Una familia quiso construir un gigantesco complejo turístico en 32.000 hectáreas: el proyecto fracasó y las tierras terminaron protegidas

La familia Hearst proyectó hoteles y campos de golf en California: un acuerdo de conservación protegió unas 32.000 hectáreas del rancho.

La familia Hearst impulsó proyectos turísticos para su enorme rancho en California, pero aquellos planes no se concretaron. En 2005, un acuerdo de conservación restringió el desarrollo sobre aproximadamente 32.000 hectáreas. El territorio conservó su actividad ganadera y sus paisajes, después de décadas de propuestas, oposición ciudadana y negociaciones.

La cifra corresponde a la superficie protegida mediante el acuerdo, no al terreno que ocuparían los edificios del complejo. Los hoteles, instalaciones recreativas y campos de golf se habían planteado en sectores específicos de una propiedad mucho más extensa.

Cómo comenzó la historia del rancho y del castillo Hearst

La relación familiar con esas tierras se remonta a 1865, cuando George Hearst compró terrenos rurales en San Simeon. Su hijo, el empresario periodístico William Randolph Hearst, heredó propiedades de su madre en 1919 y amplió sus posesiones con nuevas adquisiciones.

Con la arquitecta Julia Morgan, William Randolph concibió La Cuesta Encantada, conocida como Hearst Castle. La residencia reunió una colección de arte y una arquitectura monumental: hacia 1947 tenía 165 habitaciones, además de jardines, terrazas y piscinas, aunque seguía inconclusa.

El castillo se convirtió en la construcción más reconocible del paisaje, pero el debate posterior se concentró en qué hacer con las tierras del rancho. Allí convivían la explotación ganadera, los ambientes naturales y el interés por desarrollar infraestructura turística.

Qué querían construir y por qué los planes no avanzaron

Las propuestas cambiaron a lo largo de los años. Los antecedentes reunidos por la Comisión Costera de California incluyen un plan de urbanización de 20.000 viviendas, que dejó de ser una posibilidad cuando el condado revocó el proyecto en 1975. Después cobraron protagonismo las iniciativas turísticas.

Durante los años siguientes se discutieron distintas escalas de construcción. Una de las configuraciones contemplaba 650 unidades hoteleras, un campo de golf y un centro ecuestre, además de otros usos comerciales y viviendas para empleados.

El conflicto giraba alrededor de cuánto desarrollo admitir y cómo proteger los terrenos agrícolas y los recursos costeros. Las condiciones impuestas, las objeciones de los propietarios y los desacuerdos entre organismos mantuvieron abierta la discusión durante años.

La resistencia ciudadana también fue importante: en 1998, unas 1.000 personas asistieron a una reunión de la Comisión Costera para oponerse a un plan respaldado por Hearst y el condado, según la Coastal Conservancy estatal.

Cómo quedaron protegidas las 32.000 hectáreas

La salida llegó en 2005, mediante una operación de US$95 millones. El acuerdo combinó la transferencia de terrenos costeros al Estado con restricciones de conservación sobre buena parte del rancho situado al este de la Highway 1.

Los componentes principales fueron:

  • Unos 80.000 acres bajo una servidumbre de conservación, equivalentes a aproximadamente 32.375 hectáreas.
  • Alrededor de 1.500 acres costeros transferidos a California State Parks y Caltrans.
  • Protección del paisaje y los hábitats, junto con límites al desarrollo inmobiliario.

La servidumbre establece restricciones sobre el uso del suelo: no convirtió todo el rancho en un parque público. California Rangeland Trust, participante del acuerdo, destaca que el territorio continúa como establecimiento ganadero y hábitat para fauna silvestre.

Así, el cambio decisivo quedó plasmado en las posibilidades futuras de esas tierras. El acuerdo permitió conservar un paisaje productivo y natural, mientras los grandes proyectos turísticos quedaron como parte de su historia.

LAS MAS LEIDAS