5 de noviembre de 2026 - 15:50

Un marinero de 86 años y su perro fueron rescatados en el Pacífico tras haber estado a la deriva durante dos meses

Zarpó de Oregón hacia Samoa y sus velas se dañaron. Una baliza de localización permitió hallarlo a 740 kilómetros de San Diego junto a su mascota.

El marinero había zarpado el 20 de agosto desde Astoria, Oregón, a bordo del velero Willow Wind con destino a Pago Pago, Samoa Americana, en una travesía de 5.000 kilómetros. Tras dos meses de silencio en el océano, la Guardia Costera de Estados Unidos logró rescatarlo con vida junto a su perro.

La alarma saltó el 24 de octubre, cuando las autoridades confirmaron el retraso de la embarcación. El punto de quiebre ocurrió el 27 de octubre, momento en que el Centro de Coordinación de Rescate de Alameda detectó la señal del dispositivo de localización de emergencia del velero, activando un amplio operativo aéreo y marítimo a 740 kilómetros de la costa de San Diego.

El dispositivo clave y las difíciles condiciones del rescate

El rescate exitoso en alta mar no fue casualidad, sino el resultado de un mecanismo de emergencia coordinado. La emisión de la radiobaliza de localización permitió a un avión C-27 Spartan ubicar al velero averiado en la oscuridad. Ante las velas dañadas del Willow Wind y un fuerte oleaje que impidió un abordaje inmediato, la Guardia Costera coordinó la intervención del buque mercante Grand Orion para poner a resguardo al anciano y a su mascota.

Al día siguiente, un helicóptero MH-60 Jayhawk evacuó a ambos sobrevivientes desde la cubierta del carguero hacia San Diego. Aunque el marinero fue ingresado en el Scripps Mercy Hospital con debilidad física y dificultades para caminar, los médicos confirmaron que no presentaba lesiones graves tras 60 días a la deriva.

El caso reabrió el debate sobre la importancia de contar con planes de navegación registrados y dispositivos de comunicación satelital activos en travesías transoceánicas. El barco Willow Wind quedó a la deriva en el Pacífico, pero tanto el tripulante como su perro completaron a salvo una de las operaciones de supervivencia más complejas del año.

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