Si buscás algo dulce para disfrutar entre comidas o después de entrenar, estas trufas proteicas de garbanzos y chocolate son una alternativa sencilla. Se preparan con pocos ingredientes, no necesitan horno y quedan con una textura suave, similar a la de una masa de chocolate. Además, los garbanzos aportan proteínas vegetales y fibra.
La receta es ideal para aprovechar una lata de garbanzos cocidos y transformarla en un postre diferente. Con una procesadora o licuadora, unos minutos de preparación y un rato de frío, podés tener bocaditos listos para guardar en la heladera y disfrutar cuando tengas ganas de algo dulce.
Los ingredientes para preparar las trufas
Para hacer aproximadamente 12 unidades, necesitás:
- 1 taza y ½ de garbanzos cocidos y escurridos.
- 2 cucharadas de pasta de maní.
- 2 cucharadas de cacao amargo en polvo.
- 2 cucharadas de miel o pasta de dátiles.
- 80 g de chocolate amargo para la cobertura.
- Opcional agregar coco rallado o frutos secos picados para decorar.
Cómo preparar la mezcla de chocolate
- Enjuagá y escurrí bien los garbanzos. Si tienen la piel muy suelta, podés retirarla para conseguir una textura más lisa.
- Procesalos junto con la pasta de maní, el cacao y la miel o pasta de dátiles.
- Triturá hasta obtener una mezcla homogénea y fácil de moldear. Si queda demasiado blanda, llevala unos minutos a la heladera.
- El armado y la cobertura de las trufas
- Formá bolitas pequeñas con las manos y acomodalas en un plato o una bandeja.
- Derretí el chocolate amargo en intervalos cortos en el microondas, mezclando entre cada uno.
- Bañá las trufas con el chocolate o cubrilas parcialmente.
- Si querés, agregá coco rallado o frutos secos picados antes de que la cobertura se endurezca.
- Llevá a la heladera durante 30 minutos, hasta que estén firmes.
Cómo conservarlas y cuándo disfrutarlas
Estas trufas se pueden guardar en un recipiente hermético dentro de la heladera durante tres o cuatro días. También podés congelarlas y descongelar solo las que quieras comer. El frío ayuda a mantener la forma y la textura, especialmente si la mezcla quedó blanda durante el armado.
Son una opción para acompañar una merienda, llevar como colación o disfrutar después de hacer actividad física. Aunque contienen proteínas vegetales, la cantidad por unidad depende de los ingredientes y del tamaño de las porciones; por eso, es mejor considerarlas un bocadito dulce con aporte de proteínas y fibra, no un reemplazo de una comida completa.