La longevidad de Carla Villa volvió a llamar la atención después de que la italiana contara cómo organiza sus días a los 101 años. Su alimentación, los paseos y otros hábitos cotidianos forman parte de una rutina sencilla, aunque ella no los presenta como un secreto para vivir más ni existe evidencia para atribuir su edad excepcional a esas costumbres.
Carla vive en Milán y está cerca de cumplir 102 años: su próximo cumpleaños será el 28 de octubre. Desde hace 99 años reside en Via San Marco, una calle del barrio de Brera que vio transformarse durante prácticamente un siglo. Actualmente recibe ayuda en su casa y continúa saliendo por el barrio cuando su movilidad y la temperatura se lo permiten.
A qué hora se levanta y qué come todos los días
Su mañana empieza entre las 7:30 y las 8. Según relató en una entrevista reciente con Corriere della Sera, desayuna café con leche y galletas, una combinación simple que forma parte de sus costumbres actuales.
La particularidad aparece al mediodía: Carla contó que normalmente no almuerza. Su siguiente comida importante llega durante la noche, cuando suele elegir pollo acompañado con verduras o pescado. De vez en cuando también come helado de café, un gusto que le lleva su hijo Thomas.
Estos datos describen su alimentación personal, pero no deberían convertirse en recomendaciones nutricionales. Llegar a una edad avanzada depende de múltiples factores y el caso de una persona no demuestra que saltear comidas o consumir determinados alimentos aumente la longevidad.
Los hábitos que conserva a los 101 años
La historia de Carla también está marcada por una vida laboral extensa. Entre 1972 y 1990 administró una pequeña tienda de antigüedades junto con una amiga. Incluso volvió a trabajar a los 78 años, cuando reemplazó temporalmente a una empleada de una tienda de vestidos de novia.
Hoy su ritmo es diferente. Reconoce que ya no camina bien como antes, pero todavía disfruta de pasear por el barrio cuando no hace demasiado calor. Durante el día suele estar acompañada por su hijo, asistentes municipales y otras personas que colaboran con sus cuidados cotidianos.
Cuando le preguntaron cómo consiguió llegar hasta esta edad, tampoco mencionó una dieta estricta, suplementos o ejercicios extraordinarios. Su explicación estuvo relacionada con la manera en que decidió conducir su vida: aseguró que siempre intentó hacer aquello que quería, aunque aclaró que el camino no fue sencillo.
La historia resulta llamativa justamente por el contraste. Detrás de sus 101 años no aparece una rutina extravagante, sino horarios bastante regulares, comidas sencillas, vínculos familiares y paseos cuando puede realizarlos. Son los hábitos de Carla Villa, no una fórmula científica para alcanzar el siglo de vida.