7 de septiembre de 2026 - 13:15

Sofia, 23 años: "Cuatro meses después de empezar, renuncié. No quería la vida que tenían mis jefes"

Sofia Jiang había conseguido un puesto de seis cifras en Morgan Stanley apenas terminó la universidad.

Con 23 años, un título de Georgetown University y un puesto en banca de inversión en Morgan Stanley, Sofia Jiang parecía haber conseguido uno de esos primeros empleos que muchos estudiantes de negocios buscan durante años. El salario base era de USD 110.000 anuales y el trabajo le ofrecía prestigio, estabilidad y una marca reconocida en el currículum.

Apenas cuatro meses después, decidió renunciar. La decisión no surgió porque hubiera llegado sin saber qué implicaba el sector.

Durante la universidad había realizado una pasantía en la propia Morgan Stanley y después recibió una oferta para regresar a tiempo completo.

Pero una vez adentro, empezó a sentir que la trayectoria que tenía frente a ella no coincidía con el tipo de vida profesional que quería construir.

Pensó que aquellas personas representaban, en cierta manera, la versión de ella misma dos décadas más adelante si continuaba por el mismo camino. Y la conclusión fue clara: no quería esa vida.

Su objetivo de largo plazo era otro. Sofia quería crear y dirigir su propio negocio, y sentía que la banca de inversión no estaba enseñándole las habilidades que necesitaba para hacerlo.

Renunciar tampoco fue una decisión liviana. Reconoció que sentía culpa por abandonar tan rápidamente un puesto por el que había trabajado mucho y que otros jóvenes aceptarían inmediatamente.

Pero también pensó que, si esperaba dos años, el costo de irse sería emocionalmente todavía mayor.

Una idea de negocio había aparecido antes de que renunciara

Mientras hacía su pasantía encontró un problema muy concreto: le costaba conseguir ropa de oficina que le gustara, fuera accesible y no requiriera limpieza en seco.

De esa frustración nació SofSet, la marca de indumentaria que empezó a desarrollar paralelamente. Antes incluso de tenerla completamente armada, comenzó a publicar videos en TikTok pensando en las personas que algún día podrían convertirse en sus clientas.

La estrategia funcionó. Sus contenidos sobre su vida universitaria y después sobre la banca de inversión comenzaron a circular y su comunidad superó los 30.000 seguidores.

Eso no significaba que estuviera preparada para vivir inmediatamente de la marca. Por eso, cuando dejó Morgan Stanley, ya tenía pensado el siguiente paso.

Renunció un día y empezó otro trabajo la semana siguiente

Un amigo que dirigía una startup respaldada por capital de riesgo necesitaba ayuda en marketing. Jiang aceptó la propuesta y empezó a trabajar allí apenas una semana después de abandonar Morgan Stanley.

Permaneció unos tres o cuatro meses, ganó experiencia trabajando en un equipo pequeño y después volvió a moverse. Su objetivo era entrar específicamente al sector de tecnología aplicada a la moda.

Para lograrlo recurrió a una táctica simple pero intensiva: enviar correos en frío a empleados, fundadores, reclutadores e incluso inversores relacionados con empresas que le interesaban. Uno de esos contactos terminó conectándola con quien se convertiría en su actual empleador.

Hoy trabaja a tiempo completo en marketing dentro de una compañía de fashion tech, mientras continúa desarrollando SofSet por su cuenta.

El cambio tuvo un costo económico inmediato: Jiang reconoce que actualmente gana bastante menos que los USD 110.000 que cobraba como base en Morgan Stanley. Sin embargo, considera que ahora está acumulando conocimientos más cercanos al tipo de empresa que quiere dirigir en el futuro.

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