El equipo especializado de Infokids presentó una guía de comunicación para resolver los episodios de desobediencia infantil sin recurrir a los gritos en el ámbito familiar. La propuesta plantea sustituir las reprimendas impulsivas por cinco frases breves destinadas a captar la atención de tus hijos y fijar límites con firmeza y respeto.
¿Cuáles son las frases que recomiendan los expertos para que tus hijos te hagan caso sin gritos?
La elevación de la voz genera un cumplimiento apenas temporal que frena el aprendizaje del niño. Cuando la indicación se transmite con tensión, la atención infantil se concentra en el enojo del adulto antes que en la conducta requerida para ordenar los juguetes, apagar la televisión o prepararse para la escuela.
Para transformar la dinámica cotidiana, la publicación propone utilizar expresiones directas que eviten las discusiones prolongadas y mantengan el control emocional en el hogar. La guía destaca cinco frases fundamentales:
- “Quiero que me escuches un momento”: reemplaza los reproches por falta de atención, acercándose físicamente al menor para transmitir la indicación con serenidad antes de cenar.
- “Veo que te pusiste triste porque no podemos quedarnos más en la plaza”: reconoce la frustración del niño frente a un límite sin modificar la decisión asumida por el adulto.
- “Esto que hiciste no estuvo bien”: desvincula la identidad del niño del comportamiento equivocado al corregir una agresión y le pide explicar el motivo de su enojo.
- “Esto hay que hacerlo ahora y te voy a ayudar a empezar”: elimina las amenazas de castigos desmedidos y ofrece al niño elegir con qué tarea escolar o doméstica comenzar.
- “Necesito diez minutos para terminar esto y apenas termine nos sentamos a hablar”: establece una pausa adulta sin rechazar al menor, cumpliendo la palabra empeñada para fortalecer la confianza.
¿Qué hacer si se te escapa un grito con tus hijos?
Cuando la fatiga cotidiana deriva en un grito involuntario, los especialistas enfatizan que el adulto debe asumir la responsabilidad de reparar la comunicación.
En esos momentos, la pauta oficial indica acudir al niño una vez restablecida la calma y expresar: “Antes grité y no era la forma correcta de hablarte, estaba enojado, pero lo que te pedí sigue en pie”. Esta rectificación enseña a corregir los exabruptos personales mientras mantiene firmes las normas del hogar.