La Corte Suprema de Chile confirmó en forma unánime la custodia exclusiva del gato Perseo a favor de Paulina Torres y rechazó el recurso presentado por su expareja, Rodrigo Dussarrat. El máximo órgano judicial resolvió que el bienestar y la estabilidad del animal están por encima de las pretensiones de copropiedad de sus dueños.
La disputa legal comenzó en Osorno tras la separación de la pareja, que adoptó al felino naranja en 2021 cuando tenía un mes de vida. Aunque inicialmente acordaron alternar la tenencia cada mes, los viajes continuos provocaron en el felino temblores, vocalizaciones de temor y cuadros severos de estrés.
¿Cómo llegó la disputa por la custodia del gato Perseo a la Corte Suprema?
En primera instancia, el Segundo Juzgado Civil de Osorno concedió la custodia compartida y dispuso un régimen de visitas con entregas mensuales en la caseta de la Primera Comisaría de Osorno. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones de Valdivia revocó dicha medida al evaluar el impacto negativo en la salud física del animal.
Ante el recurso posterior de la expareja, los cinco magistrados de la Primera Sección Civil del Tribunal Supremo ratificaron el término de los traslados obligatorios. Los jueces concluyeron que el nivel de tensión acumulado entre las partes impedía garantizar un entorno adecuado mediante un esquema de tenencia alternada.
¿Por qué la Justicia puso el bienestar del animal por encima de la propiedad?
En su argumentación, los magistrados determinaron que la normativa exige analizar la condición del animal doméstico “no solo como un objeto móvil autopropulsado, dentro del contexto de la copropiedad prevista por el derecho consuetudinario, sino como un ser sensible cuyo bienestar debe protegerse por encima de los intereses y derechos de sus dueños”.
Asimismo, la resolución enfatizó que “el alto nivel de conflicto entre las partes excluye cualquier garantía del bienestar del felino dentro de un sistema de custodia compartida”. El fallo puso fin a las mudanzas periódicas del gato y fijó un antecedente sobre la ponderación del estrés animal en disputas judiciales.
El debate legal posterior sumó distintas miradas en el ámbito académico chileno. Mientras especialistas en derecho animal respaldaron la protección de los intereses propios de la mascota, juristas como el profesor Felipe Bravo señalaron que corresponde al Parlamento definir con precisión los alcances normativos de este tipo de reconocimientos.