Cuando Samantha Houle comenzó a buscar un vehículo para convertir en casa, una ambulancia ni siquiera estaba entre sus primeras opciones. Miraba minivans y furgones en Facebook Marketplace hasta que encontró una antigua ambulancia a poco más de un kilómetro de su casa en Wisconsin. Fue a verla y la compró al día siguiente por US$7.000.
Tenía 28 años cuando empezó el proyecto. Hoy, a los 32, el vehículo es una casa móvil completamente funcional desde la que puede trabajar, cocinar, bañarse, dormir y viajar por Estados Unidos junto con Luna, su golden retriever.
La construyó junto con su padre
La transformación fue realizada durante noches y fines de semana. Su padre tenía experiencia reformando viviendas y ambos decidieron hacer por cuenta propia toda la mano de obra, algo que redujo considerablemente el costo final.
Primero tuvieron que vaciar el interior. La ambulancia todavía conservaba buena parte del equipamiento original, incluida la camilla. Después llegó uno de los desafíos más complejos: reorganizar una enorme cantidad de cables para poder instalar un sistema eléctrico preparado para una vivienda.
La inversión total fue de US$25.994,41, incluyendo los US$7.000 del vehículo. Solo el sistema eléctrico y los paneles solares costaron US$2.942,20; reemplazar el compresor de aire rondó los US$3.000 y más de US$10.000 fueron destinados a madera, tornillos, paredes, piso, aislamiento y sistema de agua.
Ducha, cocina y una cama escondida
El interior dejó pocos rastros de su función anterior. Samantha instaló una ducha completa, cocina a gas y un sofá extensible que se transforma en cama, además de almacenamiento y los sistemas necesarios para permanecer varios días viajando.
La parte exterior, sin embargo, continúa pareciendo una ambulancia. Eso genera uno de los efectos más curiosos de su nueva vida: la gente la detiene constantemente para preguntarle por el vehículo o conocer qué hay detrás de sus puertas.
También existe una pregunta todavía más extraña. Como la unidad transportó pacientes antes de convertirse en vivienda, algunos seguidores le consultan si cree que está “embrujada”. Houle explicó que probablemente se utilizaba para traslados no urgentes entre centros médicos y que nunca experimentó nada fuera de lo normal dentro de ella.
Trabajar sin quedarse atada a un lugar
Samantha trabaja como customer success manager de manera remota, lo que le permite utilizar la ambulancia durante meses y detenerse cuando necesita una buena conexión para mantener reuniones. No vive necesariamente dentro del vehículo los 365 días: también se queda en casas de amigos o alquila alojamientos cuando lo necesita.
Durante uno de sus grandes viajes recorrió la costa oeste con su padre y pasó por Glacier, Yellowstone y Grand Teton. Para ella, el verdadero valor del proyecto no está solamente en ahorrar alojamiento, sino en poder decidir con poca anticipación dónde quiere estar.