6 de octubre de 2026 - 18:25

Por qué perdemos el equilibrio con la edad: no es solo la fuerza lo que empieza a fallar

Un estudio con 96 personas de distinta edad encontró cómo el cuerpo reorganiza su coordinación ante superficies inestables, clave para el equilibrio.

Mantenerse de pie parece una tarea sencilla, pero exige que distintas partes del cuerpo realicen correcciones permanentes. Un estudio de la Universidad de Nebraska en Omaha, realizado con 96 personas, detectó que con la edad puede cambiar no solo cuánto se mueve el cuerpo, sino también la forma en que sus diferentes regiones coordinan esos movimientos.

La diferencia se hizo especialmente evidente cuando aumentó la dificultad de la prueba. Mientras los jóvenes modificaron su red de coordinación para responder a una superficie inestable, los adultos mayores mostraron una organización generalmente más conectada, pero menos flexible para reorganizarse. El hallazgo apunta a un componente del equilibrio que va más allá de conservar fuerza muscular.

Los investigadores analizaron diferencias en el control postural bajo condiciones experimentales.

Los investigadores analizaron diferencias en el control postural bajo condiciones experimentales.

Qué necesita hacer el cuerpo para mantener el equilibrio aunque permanezcamos quietos

Estar parado sin moverse visiblemente no significa que el cuerpo se encuentre inmóvil.

La visión proporciona referencias sobre el entorno; el sistema vestibular del oído interno participa en la orientación y el equilibrio; y la propiocepción informa al cerebro acerca de la posición y el movimiento de las diferentes partes del cuerpo.

Con esa información, el sistema nervioso coordina músculos y articulaciones para efectuar pequeños ajustes posturales.

Por eso, el equilibrio no depende de una sola capacidad. Fuerza, información sensorial, procesamiento cerebral y coordinación corporal trabajan simultáneamente para mantener el centro de masa dentro de una posición estable.

Con el envejecimiento pueden producirse cambios en varios de estos componentes. La investigación examinó otro aspecto: cómo se modifica la coordinación entre diferentes regiones corporales cuando la tarea se vuelve más difícil.

Cómo estudiaron los investigadores el equilibrio de las 96 personas

El experimento incluyó 96 participantes, divididos en dos grupos del mismo tamaño:

  • 48 adultos jóvenes, con una edad promedio de 26 años.
  • 48 adultos mayores, cuya edad promedio era de 63,4 años.

Los investigadores colocaron 21 marcadores reflectantes sobre el cuerpo de cada participante y utilizaron un sistema tridimensional de captura de movimiento.

Esto permitió estudiar algo más detallado que el balanceo general. El equipo pudo analizar cómo se relacionaban los movimientos de distintas regiones del cuerpo durante cada prueba.

El objetivo era observar la coordinación como una red y determinar si esa red cambiaba cuando mantener la estabilidad requería un esfuerzo mayor.

Trasladar esos resultados a la prevención de caídas exige considerar también fuerza, visión, medicamentos, enfermedades, entorno, antecedentes personales y otros factores.

Trasladar esos resultados a la prevención de caídas exige considerar también fuerza, visión, medicamentos, enfermedades, entorno, antecedentes personales y otros factores.

Qué ocurrió cuando el suelo dejó de ser estable

Las pruebas incrementaron progresivamente la dificultad.

Primero, los participantes permanecieron de pie sobre una superficie estable. Después tuvieron que conservar el equilibrio sobre una tabla oscilante y, en determinadas condiciones, realizar simultáneamente una tarea de seguimiento visual.

Fue al introducir esa inestabilidad cuando surgió una de las diferencias más interesantes.

  • Los jóvenes modificaron la organización de su red corporal conforme cambiaban las exigencias. Las relaciones entre segmentos no permanecieron fijas, sino que se adaptaron a la nueva situación.
  • En los adultos mayores apareció un comportamiento diferente: la red se mantuvo, en términos generales, más compacta y conectada, pero mostró menor flexibilidad para reorganizarse frente al desafío.

¿Qué relación tiene este descubrimiento con las caídas en adultos mayores?

Las caídas constituyen un problema relevante de salud durante el envejecimiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que los adultos mayores de 60 años presentan el mayor número de caídas mortales.

Entre los participantes mayores, estos segmentos mostraron una asociación menos eficaz con el movimiento del centro de masa que entre los jóvenes.

Entre los participantes mayores, estos segmentos mostraron una asociación menos eficaz con el movimiento del centro de masa que entre los jóvenes.

El hallazgo sí cambia la manera de mirar un gesto cotidiano. Cuando una persona permanece de pie sobre un piso firme, las diferencias pueden ser menos evidentes; cuando la superficie se vuelve impredecible, importa no solo cuánto pueden responder sus músculos, sino qué tan rápido todo el cuerpo consigue cambiar la estrategia para seguir en pie.

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