Guardar los huevos en la heladera es visto como una práctica segura. Sin embargo, hay tres razones para mantenerlos fuera del frío y así preservar mejor sus propiedades naturales. Estos motivos explican por qué conservarlos a temperatura ambiente puede proteger su frescura y evitar riesgos invisibles dentro de la cocina.
La clave está en entender cómo funciona la protección natural del huevo. Su cáscara posee una capa invisible que actúa como barrera contra microorganismos y pérdida de humedad, algo que puede alterarse si se expone a temperaturas demasiadobajas o cambios bruscos. El sitio The Takeout viene a contradecir esta costumbre de guardarlos en un lugar fresco.
huevos en la heladera
Protegidos de la luz directa y en un lugar seco, es un ambiente cómodo para estos alimentos.
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Se conservan más tiempo a temperatura ambiente
A diferencia de lo que se suele pensar, los huevos frescos pueden durar más cuando se mantienen en un ambiente seco y estable, lejos del calor extremo y de la humedad. Esto se debe a que no sufren condensación ni cambios bruscos que aceleren su degradación.
Cuando pasan de un entorno frío a uno cálido, pueden generar pequeñas gotas de agua en la superficie que facilitan el ingreso de bacterias. Mantenerlos a temperatura ambiente evita ese proceso y ayuda a conservar su textura y sabor por más tiempo.
El frío debilita su protección natural
La cáscara del huevo está recubierta por una película protectora conocida como cutícula. Esta barrera natural impide el ingreso de microorganismos y mantiene el contenido interno en buen estado.
Las temperaturas muy bajas pueden deteriorar esa capa, dejándolo más vulnerable. Una vez debilitada, el huevo pierde parte de su defensa biológica y se vuelve más sensible a contaminantes y cambios externos que afectan su frescura.
huevos en la heladera
Este tipo de alternativas pueden ser eficaces para conservarlos frescos sin inconvenientes en su interior.
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La heladera puede favorecer la contaminación
Otro motivo poco mencionado es que dentro de la heladera conviven distintos alimentos con olores y bacterias propias. La cáscara del huevo es porosa, lo que permite el intercambio de gases y también la absorción de microorganismos presentes en el ambiente.
Si se almacenan cerca de carnes crudas o productos con alta carga bacteriana, existe mayor riesgo de contaminación cruzada. Por eso, conservarlos fuera del refrigerador y en un recipiente limpio (maple) reduce la exposición a esos factores.
huevos en la heladera
Existe una contaminación cruzada de alimentos si se mantienen los huevos durante un tiempo prolongado en la heladera.
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Aunque las formas varían según las costumbres de cada hogar, es importante conocer cómo funciona la estructura natural del huevo, ya que permite tomar decisiones más informadas para una alimentación saludable.