Durante décadas, las sobremesas familiares han sido el escenario de una disputa eterna: ¿quién es el hermano más inteligente, el más responsable o el favorito de los padres? Aunque el psiquiatra Alfred Adler fue el pionero en sugerir que el orden de nacimiento marca nuestra personalidad para siempre, la ciencia moderna tiene resultados que podrían sorprender a más de uno.
Según una encuesta de la firma YouGov, existe una división clara en la percepción: el 54% de los primogénitos se siente más responsable, mientras que los hermanos menores son más propensos a decir que son más divertidos (46% frente al 36% de los mayores). Pero, ¿qué hay de la cuenta bancaria y el éxito?
Hermanos menores: ¿Destinados a ser millonarios o jefes?
Un estudio de las universidades de Birmingham y Reading sugiere que los hijos menores tienen un 50% más de probabilidades de emprender y arriesgarse para convertirse en los "millonarios" de la familia. Sin embargo, esta idea es desafiada por investigaciones que analizan el largo plazo, tratándose solo de un mito.
La psicóloga Rodica Damian, de la Universidad de Houston, lideró un análisis con más de 3.700 personas y concluyó que el orden de nacimiento no influye realmente en la elección de carrera ni en el estatus alcanzado. Según Damian, el papel del orden de llegada ha sido "sobrevalorado" en los estudios anteriores.
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Por otro lado, la salud mental también entra en juego. Una investigación de la Universidad Rafael Landívar determinó que los hijos segundos suelen tener mejores niveles de adaptación emocional, mientras que los menores presentan los niveles más bajos. Esto se vincula a menudo con estilos de crianza más relajados o la falta de límites claros al final de la descendencia.
Aunque los primogénitos suelen puntuar ligeramente más alto en pruebas de inteligencia, la diferencia es mínima y suele explicarse por el "efecto tutor" al enseñar a sus hermanos menores. Al final del día, la ciencia sugiere que, aunque el orden de llegada nos da un rol inicial, nuestra personalidad es un territorio mucho más complejo que un simple número en el árbol genealógico.