En muchos hogares, las cajas de medicamentos vacías se tiran automáticamente a la basura una vez que el blíster o el frasco se termina. Sin embargo, desde una mirada de reciclaje doméstico, estos envases de cartón tienen un potencial práctico que suele pasarse por alto. Guardarlas por un tiempo puede ser un truco simple para resolver pequeñas necesidades cotidianas dentro del hogar.
Las cajas de medicamentos suelen ser resistentes, livianas y de tamaño uniforme, lo que las vuelve especialmente útiles para reutilizar sin necesidad de herramientas ni conocimientos especiales. Antes de descartarlas, conviene conocer algunos usos reales que pueden darles una segunda vida.
Tres usos prácticos antes de tirarlas
Separadores para cajones y estantes
Uno de los usos más efectivos es aprovechar las cajas como separadores. Colocadas dentro de cajones, ayudan a mantener ordenados objetos pequeños como cables, tornillos, pilas, bijouterie o artículos de costura. Este truco mejora el orden visual y evita que todo se mezcle, especialmente en cajones profundos del hogar.
Además, al tener tamaños similares, se pueden acomodar fácilmente formando compartimentos sin necesidad de comprar organizadores nuevos.
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Protección y guardado de objetos frágiles
Las cajas de medicamentos también sirven como contenedores protectores. Son ideales para guardar adaptadores, auriculares, memorias USB, relojes o repuestos pequeños. El cartón protege del polvo y de golpes leves, algo muy útil en escritorios o estanterías.
Este uso combina reciclaje y practicidad, aprovechando un envase pensado originalmente para proteger un producto delicado.
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Clasificación temporal de papeles o elementos de uso puntual
Otro truco útil es emplearlas para clasificar papeles pequeños, tickets, garantías o recordatorios. También funcionan para separar elementos de uso ocasional, como llaves de repuesto o tarjetas que no se usan a diario.