La limpieza del baño no termina dentro del inodoro: alrededor de su base pueden acumularse humedad, polvo, salpicaduras y residuos que con el tiempo generan manchas y malos olores. El bicarbonato de sodio puede utilizarse como apoyo para limpiar esa zona del hogar, especialmente por su capacidad abrasiva suave y su acción frente a determinados compuestos responsables del olor.
Es justamente una zona que suele pasar inadvertida. Mientras el interior del sanitario recibe productos y cepillado con frecuencia, la unión entre la porcelana y el piso puede conservar restos difíciles de ver a simple vista. Antes de agregar cualquier producto, conviene retirar pelos y polvo y comprobar que no exista una pérdida de agua permanente alrededor de la base.
Para qué sirve poner bicarbonato alrededor del inodoro
El procedimiento consiste en distribuir aproximadamente una cucharada de bicarbonato sobre el piso alrededor de la base, prestando atención a las zonas donde suele acumularse suciedad. Después se puede humedecer ligeramente con agua para formar una pasta fina y dejarla actuar durante unos minutos antes de frotar.
El bicarbonato funciona como un abrasivo suave. Su estructura permite ayudar a desprender determinados residuos adheridos sin recurrir inmediatamente a productos mucho más agresivos. Además, sus propiedades químicas pueden contribuir a neutralizar algunos compuestos ácidos responsables de malos olores, en lugar de limitarse a perfumar la superficie.
La American Cleaning Institute incluye al bicarbonato entre los productos domésticos que pueden utilizarse para diferentes tareas de limpieza y destaca precisamente sus aplicaciones como limpiador y desodorizante.
Después del reposo, puede trabajarse la zona con un cepillo pequeño reservado exclusivamente para el baño, prestando especial atención al borde donde se encuentran el piso y el sanitario. Finalmente hay que retirar completamente los restos con un paño húmedo y secar.
Si aparece humedad constantemente, limpiar no soluciona el problema
Hay una diferencia importante entre una base sucia y una base que vuelve a mojarse continuamente. Si aparece agua limpia o sucia alrededor del inodoro después de utilizarlo, no conviene limitarse a aplicar bicarbonato: podría existir una filtración en la conexión, el depósito o el sello del sanitario.
También hay que observar el material del piso. Aunque el bicarbonato resulta útil sobre numerosas superficies resistentes, su carácter ligeramente abrasivo hace recomendable probar primero en un sector discreto cuando existen piedras naturales, acabados delicados o revestimientos especiales.
Y, sobre todo, no hay que mezclar productos de limpieza al azar. Los CDC advierten que la lavandina doméstica nunca debe combinarse con otros limpiadores o desinfectantes, ya que determinadas mezclas pueden liberar vapores peligrosos.
El bicarbonato, entonces, no es una solución mágica ni reemplaza una correcta higiene del sanitario. Puede ser útil como paso previo para trabajar la suciedad localizada y algunos olores alrededor del inodoro. Si después de limpiar el sector permanece seco y sin olor, el mantenimiento será sencillo; si la humedad reaparece, el problema probablemente necesite algo más que una limpieza.