24 de agosto de 2026 - 10:21

Dejar la puerta del lavarropas abierta o cerrada después de usarlo: cuál es la forma correcta y por qué los especialistas la recomiendan

Dejar la puerta del lavarropas en una posición determinada después del lavado ayuda a controlar la limpieza, humedad, residuos y los malos olores.

La duda surge porque cerrar inmediatamente parece lo más lógico: la máquina queda ordenada y la puerta deja de ocupar espacio. Sin embargo, al terminar un lavado todavía pueden quedar pequeñas cantidades de agua en el tambor, el vidrio y los pliegues de la junta. En un espacio cerrado, esa humedad tarda más en evaporarse.

¿Puerta abierta o cerrada después de usar el lavarropas?

La recomendación para muchos lavarropas de carga frontal es dejar la puerta abierta o entreabierta durante un tiempo después de terminar el lavado. No hace falta mantenerla completamente abierta durante todo el día: el objetivo es permitir que circule aire y que el interior consiga secarse.

LG Argentina aconseja limpiar la humedad que queda sobre la junta con un paño suave y dejar la puerta abierta durante una o dos horas después de utilizar la máquina. La compañía explica que esto favorece la evaporación de la humedad interior y puede ayudar a prevenir olores.

Whirlpool realiza una recomendación similar y explica el motivo: la junta de un lavarropas frontal está diseñada para formar un cierre hermético durante el lavado y evitar pérdidas de agua. Esa misma característica puede dificultar que el tambor vacío se seque cuando la puerta queda completamente cerrada.

La zona del lavarropas que conviene secar después de cada lavado

Hay un punto que merece especial atención: la goma que rodea la puerta. Sus pliegues pueden retener pequeñas cantidades de agua, restos de detergente, pelusas o cabellos. LG advierte que esa combinación puede favorecer la aparición de olores y contaminación de la junta si no se realiza mantenimiento.

Por eso, después de sacar la ropa conviene revisar la goma y retirar el agua visible con un paño seco. También es importante no excederse con el detergente, ya que una dosificación demasiado alta puede favorecer la acumulación de residuos dentro de la máquina.

Esto tampoco reemplaza la limpieza periódica del lavarropas. Algunos fabricantes recomiendan ejecutar regularmente el programa específico de limpieza del tambor y revisar el manual de cada modelo, porque las indicaciones pueden variar.

Existe además una precaución importante: si hay niños pequeños o mascotas con acceso al lavarropas, dejar una puerta abierta puede representar un riesgo. LG incluye expresamente una advertencia para impedir que los chicos puedan ingresar al tambor.

La respuesta, entonces, es bastante clara: en un lavarropas frontal convencional conviene favorecer la ventilación después de usarlo, secar la junta y cerrar la puerta una vez que el interior haya perdido la humedad. Un gesto de apenas unos centímetros puede ayudar a evitar ese característico olor a encierro que aparece con el paso del tiempo.

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