Ver tornillos o tuercas colgando de varios hilos en un balcón puede parecer una decoración improvisada, pero detrás existe un objetivo bastante concreto: intentar que las palomas dejen de utilizar la baranda, las macetas o determinados rincones como lugar habitual de descanso.
El truco se difundió durante 2026 por su bajo costo y porque no requiere perforar grandes superficies ni utilizar sustancias químicas.
Consiste simplemente en dejar varias piezas metálicas suspendidas para que se muevan con el viento. La lógica combina tres estímulos: movimiento, sonido y reflejo.
Cómo hacer el truco de los tornillos paso a paso
Se necesitan únicamente tornillos o tuercas, hilo resistente o tanza y un lugar seguro donde sujetarlos.
- Cortá varios trozos de hilo de longitudes similares.
- Atá un tornillo o una tuerca en el extremo inferior de cada uno.
- Sujetá los hilos a la parte superior del balcón o a una estructura estable.
- Ubicalos especialmente cerca de los sectores donde las palomas suelen posarse.
- Dejá suficiente libertad para que el viento produzca movimiento.
- Procurá que las piezas puedan generar pequeños destellos y algo de sonido, pero sin golpear vidrios ni superficies que puedan dañarse.
- Comprobá periódicamente los nudos para evitar que una pieza metálica pueda caer hacia la calle o sobre otro balcón.
Por qué podría incomodar a las palomas
Las aves responden a cambios en su entorno. Objetos móviles, superficies reflectantes y determinados estímulos visuales pueden provocar inicialmente una respuesta de evitación, porque representan algo nuevo e imprevisible.
El problema aparece con el tiempo. Las investigaciones sobre control no letal de palomas muestran que los elementos puramente visuales tienden a perder eficacia cuando las aves comprueban que no representan un peligro real.
Ese proceso se denomina habituación. Por eso, colgar tornillos puede alejar temporalmente a determinadas aves, pero no existe garantía de que resuelva una infestación persistente.
Qué funciona mejor cuando las palomas vuelven una y otra vez
Los métodos físicos suelen ser más previsibles. Estudios comparativos encontraron mejor desempeño en barreras que dificultan realmente posarse o acceder a una estructura, como determinados pinchos, alambres tensados o redes correctamente instaladas, frente a algunos dispositivos exclusivamente visuales.
También ayuda eliminar fuentes que vuelven atractivo el lugar: alimento disponible, agua estancada o sectores protegidos donde puedan nidificar.
Si existe un nido activo, huevos o pichones, conviene además no retirar todo de manera improvisada y consultar qué protección corresponde a la especie presente.
El truco de los tornillos tiene, entonces, una ventaja real: es económico, reversible y busca molestar sin lastimar. Pero funciona mejor entendido como un primer intento que como una solución profesional garantizada.