Un ensayo clínico realizado en Irlanda demostró que el entrenamiento de pesas reduce significativamente los síntomas de depresión en mujeres jóvenes que padecen trastornos de ansiedad. La investigación probó que tanto las rutinas de alta exigencia como las sesiones de baja intensidad generan alivio clínico tras semanas de práctica supervisada.
El trabajo, publicado en el Journal of Affective Disorders, evaluó a medio centenar de mujeres con síntomas ansiosos que no realizaban entrenamiento de fuerza previo. El equipo dividió a las participantes en dos grupos supervisados: uno ejercitó levantando entre el 70% y el 80% de su capacidad máxima, mientras el otro trabajó con cargas reducidas al 20%.
¿Cuánto reduce levantar pesas los síntomas de depresión en mujeres jóvenes?
Al completar el programa y responder los cuestionarios de control, las integrantes del grupo de alta intensidad registraron una caída del 54% en sus puntajes de depresión. En tanto, las voluntarias que ejercitaron con baja intensidad alcanzaron una reducción del 43% en sus indicadores clínicos.
Frente a los resultados, el doctor Nicholas Fabiano, residente en psiquiatría de la Universidad de Ottawa, ponderó el impacto del hallazgo: “Me resulta reconfortante, porque incluso una actividad física de baja intensidad puede tener efectos beneficiosos en la salud mental, y eso constituye a menudo un muy buen punto de partida”.
¿Por qué la musculación ayuda al cerebro y qué papel cumple la rutina?
Los investigadores precisaron que los músculos comunican con el cerebro mediante sustancias llamadas mioquinas, capaces de atenuar la inflamación y generar cambios estructurales. A su vez, Fabiano remarcó la relevancia de los factores psicológicos: “Para una persona con ansiedad o síntomas depresivos, la musculación puede ser una fuente de estimulación. Se trata de llevarla a adoptar una rutina estructurada a lo largo de la semana”.
No obstante, los autores aclararon que el ejercicio de resistencia no representa una panacea aislada para los trastornos del ánimo, sino una herramienta complementaria. El abordaje debe integrarse con tratamientos probados como la psicoterapia o la medicación, sumado al beneficio social que aporta asistir a un espacio de entrenamiento supervisado.