Las tapas de frascos de vidrio suelen tener un destino claro y es la basura. Después de vaciar ese frasco de mermelada, mayonesa o aceitunas, muchas veces tiramos sin pensar una pieza que podría tener una segunda vida útil en casa.
Reutilizar tapas de frascos es una manera práctica, creativa y accesible de reducir residuos con pocos materiales que tenés en tu casa.
Las tapas de frascos de vidrio suelen tener un destino claro y es la basura. Después de vaciar ese frasco de mermelada, mayonesa o aceitunas, muchas veces tiramos sin pensar una pieza que podría tener una segunda vida útil en casa.
Con un poco de creatividad, y sin necesidad de ser experto en manualidades, estas tapas metálicas pueden convertirse en moldes perfectos para trabajar con masa o cerámica casera.
Es una alternativa ideal para quienes disfrutan de cocinar o hacer objetos decorativos, y además permite reducir residuos, algo cada vez más importante frente al aumento de la basura doméstica.
Las tapas metálicas, sobre todo las que vienen en frascos de vidrio tipo conserva, tienen varias características que las hacen aptas como moldes: son resistentes, mantienen bien la forma, tienen bordes definidos y se consiguen en distintos tamaños.
Además, su superficie es fácil de limpiar y soporta bien la humedad y el calor moderado, por lo que pueden usarse tanto en trabajos con masa comestible como en proyectos con masa de sal, porcelana fría o arcilla.