Con la llegada del calor, la huerta empieza a cambiar y octubre se convierte en un momento clave para preparar los cultivos de verano. Hay especies que se adaptan especialmente bien a esta etapa y permiten organizar una cosecha escalonada. Entre ellas aparecen la chaucha, el maíz dulce y la calabaza, tres opciones que pueden sembrarse desde mediados de octubre.
La elección de estos cultivos no es casual. Los calendarios de siembra para Argentina ubican a la chaucha entre octubre y enero, al maíz dulce entre octubre y diciembre y a la calabaza entre octubre y noviembre, siempre mediante siembra directa. Además, sus tiempos de cosecha son diferentes, lo que permite planificar la producción de la huerta.
Chaucha: una de las primeras opciones para sembrar
La chaucha es una de las alternativas que mejor encaja con una huerta de primavera-verano. Puede sembrarse directamente en la tierra desde octubre y continuar hasta enero, por lo que ofrece un período bastante amplio para iniciar el cultivo. Según el calendario del INTA, la cosecha puede comenzar aproximadamente a los 70 días de la siembra.
Para aprovechar mejor la temporada, se puede organizar la siembra de manera escalonada y así evitar que toda la producción llegue al mismo tiempo. La planta necesita un suelo preparado y riegos regulares, especialmente a medida que avanzan las temperaturas. En las variedades de rama también es importante colocar tutores para acompañar su crecimiento.
Maíz dulce: ideal para aprovechar el calor
El maíz dulce también forma parte de los cultivos de primavera-verano y puede sembrarse directamente durante octubre. El calendario del INTA contempla la siembra entre octubre y diciembre, con un período estimado de 100 a 130 días hasta la cosecha, dependiendo de las condiciones y la variedad elegida.
Al tratarse de una planta que ocupa espacio, conviene planificar bien la distribución antes de colocar las semillas. Puede sembrarse en golpes y mantener una distancia aproximada de 30 centímetros entre plantas y 70 entre hileras, de acuerdo con las recomendaciones de los calendarios de huerta. Además, el maíz puede asociarse con cultivos como la chaucha y el zapallo.
Calabaza: un cultivo que necesita espacio
La calabaza es otra de las protagonistas de la temporada cálida. Su siembra directa se recomienda entre octubre y noviembre y requiere bastante espacio para desarrollarse, ya que sus guías pueden extenderse por el terreno. El calendario del INTA estima entre 120 y 150 días hasta la cosecha, por lo que es una alternativa para quienes buscan una producción de ciclo más largo.
Antes de sembrarla, conv
iene elegir un sector de la huerta donde pueda crecer sin competir demasiado con otras plantas. Se recomienda realizar la siembra a golpes y dejar suficiente distancia entre las plantas. Cuando llega el momento de la cosecha, uno de los indicadores es que la cáscara se encuentre endurecida, momento en el que se puede cortar el fruto dejando una parte del pedúnculo.
Cómo organizar la huerta desde mediados de octubre
Sembrar estos tres cultivos en octubre permite aprovechar el comienzo de la temporada de primavera-verano y distribuir los tiempos de producción. La chaucha tiene un ciclo más corto, mientras que el maíz dulce y la calabaza necesitan más tiempo para llegar a la cosecha. Esa diferencia permite pensar la huerta como un espacio de producción continua y no como una única cosecha.
Además de elegir qué sembrar, es importante preparar previamente el suelo, retirar malezas y aportar materia orgánica como compost o lombricompuesto. Durante el verano, el riego regular cobra especial importancia, ya que las altas temperaturas pueden acelerar la pérdida de humedad. Con una buena planificación, estas tres especies pueden convertirse en algunas de las principales protagonistas de la huerta durante los meses de calor.