5 de octubre de 2026 - 14:15

La planta resistente que tiene flores rosadas, es más fácil de cuidar que el rosal y aporta movimiento a tu jardín

Produce largos tallos cargados de pequeñas flores que se mueven con el viento y pueden mantenerse durante meses.

Quienes buscan flores rosadas sin dedicarle al jardín los cuidados que demandan muchas variedades de rosales tienen una alternativa especialmente atractiva para la primavera: la gaura. Sus tallos finos se elevan sobre el follaje y sostienen pequeñas flores que parecen flotar cuando hay viento.

La planta es conocida tradicionalmente como Gaura lindheimeri, aunque la clasificación botánica actual la ubica como Oenothera lindheimeri.

Existen variedades blancas y otras de tonalidades rosadas intensas, como 'Siskiyou Pink', que produce flores de cuatro pétalos sobre tallos finos y oscuros.

Por qué la gaura aporta tanto movimiento al jardín

La característica que la diferencia no es solamente el color. Las flores aparecen sobre tallos largos, delgados y flexibles, con varias flores abiertas al mismo tiempo pero sin formar un bloque compacto.

Ese crecimiento hace que la planta acompañe cada corriente de aire. Algunas variedades recibieron incluso nombres vinculados con mariposas porque las flores parecen desplazarse alrededor del follaje cuando los tallos se mueven.

En macizos funciona especialmente bien mezclada con gramíneas y otras herbáceas. También puede colocarse en grupos para formar una masa liviana que no bloquea visualmente todo lo que tiene detrás.

Los cuidados que necesita la gaura

Su cultivo es relativamente sencillo si se acierta con la ubicación. Los puntos principales son:

  • Luz: prefiere pleno sol, aunque algunos cultivares toleran algo de media sombra.
  • Suelo: necesita tierra suelta y, sobre todo, buen drenaje.
  • Riego: moderado durante el establecimiento; una vez desarrollada puede tolerar períodos secos.
  • Poda: retirar flores y tallos agotados puede prolongar la floración y mantener una forma más compacta.
  • Espacio: conviene dejar lugar para que sus tallos puedan moverse sin quedar aplastados por plantas demasiado robustas.

El exceso de agua es uno de sus enemigos más importantes. En suelos pesados o permanentemente húmedos puede sufrir pudriciones de raíz, por lo que no conviene plantarla en sectores donde el agua permanece acumulada después del riego o la lluvia.

¿Realmente es más fácil que cuidar un rosal?

No existe una regla universal porque depende del clima y de la variedad elegida, pero la gaura suele requerir menos intervenciones que muchos rosales modernos.

La Royal Horticultural Society describe variedades de gaura como generalmente libres de grandes problemas de plagas y enfermedades.

En cambio, el mantenimiento habitual de numerosos rosales incluye poda anual específica, fertilización, eliminación periódica de flores y vigilancia de problemas como mancha negra, oídio, roya y pulgones.

Eso no convierte a la gaura en indestructible. Pero ubicada al sol, en tierra bien drenada y sin exceso de riego, puede ofrecer meses de flores con una estructura mucho más liviana y espontánea que la de un arbusto tradicional.

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