Algunas personas reaccionan con incomodidad cuando reciben un cumplido. Responden con frases como "no es para tanto", "fue suerte", "cualquiera lo habría hecho" o minimizan aquello que los demás destacan. Estudios en psicología sugieren que este comportamiento puede estar relacionado con la forma en que cada persona construyó su autoimagen a lo largo de la vida.
Por qué algunas personas rechazan los elogios
La psicología explica que cada individuo desarrolla una imagen relativamente estable de sí mismo, conocida como autoconcepto. Esa representación incluye creencias sobre las propias capacidades, personalidad, atractivo, inteligencia y valor personal.
Cuando alguien recibe un comentario positivo que coincide con esa imagen, suele aceptarlo sin mayores dificultades. Sin embargo, si el elogio contradice la percepción que tiene de sí mismo, puede aparecer una sensación de conflicto interno.
Por ese motivo, algunas personas responden restándole importancia al cumplido, cambiando de tema o atribuyendo el mérito a otros.
La necesidad de mantener una imagen coherente
Diversas investigaciones sobre el autoconcepto sostienen que las personas buscan mantener cierta coherencia entre lo que creen de sí mismas y la información que reciben del entorno.
Este fenómeno fue estudiado durante décadas por la psicología social bajo el concepto de verificación del yo (self-verification), desarrollado por el psicólogo William Swann.
Según esta teoría, las personas tienden a sentirse más cómodas cuando los demás las perciben de una manera similar a como ellas mismas se perciben, incluso si esa imagen resulta negativa. En consecuencia, un elogio inesperado puede generar más incertidumbre que satisfacción cuando contradice profundamente esa autoimagen.
Por qué responder "no es para tanto" no siempre es humildad
Muchas veces, minimizar un cumplido se interpreta como una muestra de modestia o buena educación. Sin embargo, especialistas explican que, en algunos casos, esa reacción funciona como un mecanismo para reducir la incomodidad psicológica.
Frases como:
- "Fue pura suerte."
- "No hice nada especial."
- "Cualquiera podría haberlo hecho."
- "La ropa ya tiene muchos años."
pueden servir para que la percepción externa vuelva a coincidir con la imagen que la persona tiene de sí misma.
No necesariamente existe una intención consciente de rechazar el reconocimiento; simplemente resulta más fácil mantener una identidad conocida que incorporar una valoración positiva que todavía no logra creer.
Cómo se forma esa percepción personal
Los especialistas sostienen que la adolescencia representa una de las etapas más importantes en la construcción del autoconcepto.
Durante esos años, las opiniones de familiares, docentes, entrenadores, compañeros y amigos adquieren un peso considerable. Comentarios repetidos, experiencias de aceptación o rechazo y comparaciones sociales contribuyen a moldear la imagen que una persona desarrolla sobre sí misma.
No siempre esa percepción proviene exclusivamente de la familia. También puede construirse a partir de experiencias escolares, deportivas o sociales que dejan una huella duradera.