Cuando hace frío y el costo de la calefacción en nuestras casas se encarece, buscamos alternativas para combatirlo, y las bolsas de agua caliente han sido una opción que ninca falla. El problema está en cuándo deja de tener el mejor uso y hay que elegir entre tirarla o seguir apostando por ella.
Este objeto clásico puede convertirse en algo más y que siga dentro de tu casa. Su material resistente, su diseño térmico y su flexibilidad la hacen ideal para múltiples usos creativos y sostenibles.
Reciclaje
Las bolsas de agua caliente tienen nuevos usos en el caso de que ya no calienten.
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Cómo reciclar la bolsa de agua caliente
Una excelente es transformarla en una almohadilla de frío reutilizable para el freezer, ideal para las inflamaciones u otras lesiones. Otra genial idea, es usarlas - para esto no deberian estar pinchadas-, de florero, de forma vertical.
Paso a paso para hacer una almohadilla
- Lava bien la bolsa por dentro y por fuera con agua tibia y jabón neutro.
- Llenarla de agua para confirmar que no haya ninguna fuga.
- Agrega en su interior una mezcla de agua con un poco de alcohol. Esto evitará que se congele por completo y mantenga su flexibilidad.
- Asegúrate de cerrar bien la tapa para evitar derrames. Puedes reforzar con cinta aislante si lo consideras necesario.
- Colócala en el congelador dentro de una bolsita de tela o funda para mantenerla limpia.
- Aplícala como compresa fría en lesiones, golpes o zonas inflamadas.
Reciclaje
Las bolsas de agua caliente tienen nuevos usos en el caso de que ya no calienten.
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En cambio, para lograr el otro uso, solo basta con hacer el paso 1 y 2 y buscar algún soporte para apollarlas o bien, colocar un clavito con un retazo de tela resistente y colgarla en una pared con las flores que más te gusten.