Con la llegada del otoño, miles de personas reeditan una costumbre ancestral en parques y viales urbanos de Europa: recoger un fruto brillante de castaño de Indias para guardarlo en el bolsillo. La creencia popular atribuye a esta semilla la capacidad de absorber la humedad y proteger el cuerpo contra los resfríos estacionales.
Aunque el gesto sobrevive como una tradición transmitida entre generaciones, la ciencia confirma que se trata únicamente de un amuleto sin efectividad médica real. Sin embargo, detrás de este objeto brillante y de superficie pulida se esconde una historia secular ligada al folclore europeo y a los establos del siglo XIX.
¿De dónde viene la costumbre de guardar una castaña en el bolsillo?
La denominación científica del árbol, Aesculus hippocastanum, conserva la clave histórica de este mito. La palabra deriva del término griego hippos, que significa caballo, debido a que en épocas pasadas las semillas se empleaban en la medicina veterinaria tradicional para elaborar preparados destinados a aliviar la tos y los embolsamientos de los equinos.
Con el transcurso de las décadas, la asociación del fruto con la curación se trasladó de los establos al bolsillo de los caminantes. Registros del siglo XIX realizados por investigadores del folclore como Giuseppe Pitrè en Italia y Jacob Grimm en Alemania documentaron cómo los adultos aconsejaban a los niños llevar el fruto seco en la ropa o guardarlo entre los cajones para ahuyentar las afecciones del invierno.
¿Es tóxica la castaña de Indias y cómo diferenciarla de la comestible?
Pese a su apariencia física engañosa, la semilla del castaño de Indias resulta tóxica para los seres humanos y para los animales domésticos. Su ingestión provoca trastornos digestivos debido a sus compuestos químicos, por lo que no puede consumirse asada, hervida ni procesada bajo ninguna forma culinaria.
Distinguir ambas especies es indispensable durante las caminatas otoñales. La eriza del fruto comestible posee espinas largas, finas y muy tupidas, mientras que la envoltura del castaño de Indias exhibe una superficie verde con púas cortas, ralas y bien separadas.
Asimismo, la castaña comestible presenta una figura achatada que finaliza en punta, mientras que la variante tóxica es netamente esférica y muestra una gran mancha clara en su base. Identificar la hoja palmeada del árbol permite diferenciar la planta frente al follaje simple y aserrado del castaño común, evitando intoxicaciones accidentales durante la recolección.