Una persona puede permanecer completamente callada mientras la otra discute y dar la impresión de que mantiene la calma mejor que todos los demás. Sin embargo, en psicología de las relaciones el silencio durante un conflicto puede tener significados muy diferentes: desde una pausa saludable hasta un mecanismo de retirada provocado por estrés, enojo o saturación emocional.
Por eso, callarse no demuestra por sí solo tranquilidad emocional. Lo importante es qué ocurre internamente y, sobre todo, qué sucede después de ese silencio.
El “stonewalling”: cuando la persona se desconecta de la discusión
El investigador y psicólogo John Gottman utilizó el término stonewalling para describir un patrón en el que una persona se retira de la interacción durante un conflicto.
Puede dejar de responder, mirar hacia otro lado, cambiar de actividad o actuar como si la conversación ya no existiera. Aunque desde afuera parezca frialdad, el Instituto Gottman señala que muchas veces aparece justamente cuando la persona está fisiológica y emocionalmente sobrecargada.
Ese estado se conoce como flooding o inundación emocional. Investigaciones sobre conflictos de pareja lo describen como un nivel elevado de activación fisiológica que hace más difícil regular las emociones y permanecer involucrado en la conversación.
El problema aparece cuando el silencio reemplaza la resolución
Tomarse un descanso no es necesariamente perjudicial. De hecho, abandonar temporalmente una discusión para recuperar la calma puede ser mucho más saludable que continuar hablando desde el enojo.
La diferencia está en lo que viene después. Cuando una persona evita sistemáticamente retomar los asuntos pendientes, el problema puede permanecer latente.
El Instituto Gottman advierte que la evitación permite postergar momentáneamente el conflicto, pero aquello que no se resuelve puede reaparecer ante situaciones similares.
De ahí surge la idea de “acumular”. No significa que toda persona silenciosa vaya inevitablemente a explotar, sino que emociones, frustraciones y asuntos no expresados pueden ir quedando sin procesar.
Callarse para calmarse no es lo mismo que usar el silencio para castigar
También conviene distinguir el stonewalling del llamado “tratamiento silencioso”. Según el Instituto Gottman, el primero puede surgir de forma automática cuando alguien se siente desbordado.
El segundo implica una negativa deliberada a reconocer o responder a la otra persona, en ocasiones utilizada para generar malestar o ganar una confrontación.
Por eso, el contexto resulta fundamental. Una pausa saludable podría expresarse con algo tan concreto como: “Estoy demasiado alterado para seguir hablando ahora; necesito parar y retomamos esto más tarde”.
El silencio problemático aparece cuando nunca existe ese regreso, las conversaciones importantes quedan permanentemente bloqueadas o el retraimiento se convierte en el único método para manejar cualquier desacuerdo.