1 de septiembre de 2026 - 20:29

La psicología sugiere que los niños que pasan más tiempo frente a las pantallas pueden desarrollar un mejor desempeño cognitivo, pero el tipo de actividad marca la diferencia

Un seguimiento finlandés de ocho años encontró una asociación inesperada entre mayor tiempo de pantalla y mejores resultados globales de cognición.

El resultado necesita una lectura precisa. Los participantes tenían entre 15 y 17 años al final del seguimiento y fueron evaluados con pruebas CogState de aprendizaje, atención y memoria de trabajo.

Quienes informaron más tiempo acumulado de pantalla mostraron tiempos de reacción más rápidos en tareas de memoria de trabajo y una mejor puntuación cognitiva global, aunque no todos los indicadores individuales mejoraron en la misma dirección.

El estudio no demuestra que más pantalla vuelva más inteligente a un chico

PANIC es un estudio observacional. Los investigadores no asignaron aleatoriamente a un grupo ocho años de mayor uso de celulares o computadoras, por lo que no puede afirmarse que las pantallas hayan causado el mejor desempeño.

El tiempo de uso, además, fue obtenido mediante cuestionarios y no permitió distinguir con suficiente detalle qué estaba haciendo cada participante frente al dispositivo.

Esa limitación es decisiva porque “tiempo de pantalla” puede significar actividades cognitivamente completamente diferentes: mirar durante horas videos en reproducción automática, resolver un juego de estrategia, hablar con otra persona, crear contenido, leer, investigar para la escuela o participar de una actividad educativa.

Precisamente por eso, una parte importante de las investigaciones recientes dejó de preguntar solamente “cuántas horas” y empezó a analizar qué tipo de interacción ocurre durante esas horas.

Mirar pasivamente y participar activamente no son lo mismo

Una revisión publicada en Frontiers in Psychology en marzo de 2026 analizó investigaciones sobre chicos de 3 a 5 años y encontró asociaciones diferentes entre pantallas pasivas y activas.

El consumo pasivo tendía a relacionarse negativamente con la atención, mientras algunas formas de interacción activa mostraban mejores resultados en atención orientada a estímulos, aunque no necesariamente en control ejecutivo.

Un segundo estudio de 2026 analizó 4.774 días de uso de pantallas en preescolares. Ver programas, películas y videos durante más tiempo apareció consistentemente relacionado con resultados menos avanzados en inhibición de respuestas, memoria de trabajo y autocontrol.

En cambio, las actividades de comunicación y el uso acompañado por un adulto presentaron asociaciones positivas con el lenguaje en algunos análisis.

Incluso dentro de los videojuegos hay matices. Un metaanálisis publicado en 2026 reunió 133 investigaciones y 14.245 participantes y encontró asociaciones positivas pequeñas entre jugar videojuegos y memoria, habilidad espacial, atención visual, control cognitivo e inteligencia.

Eso tampoco significa que jugar indefinidamente sea beneficioso ni que todos los juegos produzcan el mismo efecto.

Hay estudios que encuentran exactamente el resultado contrario

El panorama científico dista de estar cerrado. Otra investigación de 2026 con datos de casi 10.000 chicos de 9 y 10 años encontró que mayor tiempo total de pantalla estaba relacionado negativamente con diferentes dominios cognitivos.

Una revisión longitudinal publicada el mismo año también halló que el uso elevado o problemático suele predecir peores funciones ejecutivas y que esa relación puede funcionar en ambas direcciones.

Es justamente esa aparente contradicción la que vuelve insuficiente una única cifra diaria. Edad, contenido, contexto, sueño, actividad física, acompañamiento y uso problemático pueden modificar completamente lo que significa pasar una hora frente a una pantalla.

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