Durante décadas, enormes minas de lignito modificaron el medio ambiente de Lusacia, una región alemana situada entre Berlín y Dresde. Ahora, una gigantesca transformación está cambiando nuevamente ese paisaje: antiguas explotaciones a cielo abierto fueron inundadas y algunas terminaron convertidas en lagos con playas, puertos y actividades de turismo, dentro de uno de los mayores proyectos de reconversión minera de Europa.
Las imágenes del antes y después resultan impactantes. Donde décadas atrás había enormes excavaciones, tierra removida y maquinaria utilizada para extraer carbón, actualmente aparecen extensiones de agua rodeadas por vegetación. El proyecto conocido como Lusatian Lakeland contempla más de 20 lagos artificiales y, cuando esté terminado, conformará el mayor paisaje acuático creado por el ser humano en Europa.
Cómo una mina de carbón puede terminar convertida en un lago
El proceso es bastante más complejo que simplemente abandonar una explotación y esperar que se llene de agua. Después del cierre de las minas es necesario estabilizar terrenos, recuperar el nivel de las aguas subterráneas, controlar la calidad del agua y gestionar el ingreso desde ríos y otras fuentes.
La NASA explica que este tipo de transformación comenzó a extenderse en Alemania tras el cierre de numerosas minas de lignito desde la década de 1990. En distintas regiones del país, al menos 140 antiguas explotaciones fueron inundadas para crear lagos artificiales destinados a diferentes funciones, desde espacios recreativos hasta nuevos hábitats para animales.
Un ejemplo particularmente visual es el lago Partwitz, creado sobre la antigua mina de lignito Scado. El proceso de inundación terminó en 2015 y actualmente el lago tiene una superficie de 1.102 hectáreas y alcanza hasta 41 metros de profundidad. Hoy cuenta con deportes acuáticos, senderos y hasta viviendas flotantes.
Otro caso es el lago Dreiweibern. La inundación de la antigua mina terminó en 2002 y tres años después el lugar fue habilitado para uso público. Actualmente posee dos grandes playas, zonas para acampar y un circuito de ocho kilómetros utilizado por ciclistas y corredores.
La transformación todavía continúa
No todas las antiguas minas ya son destinos turísticos. El lago Altdöbern, por ejemplo, continúa llenándose sobre el terreno de la antigua mina Greifenhain y el final del proceso está previsto para 2030. El lugar todavía permanece bajo tareas de rehabilitación minera.
También existen riesgos. Algunos terrenos pueden sufrir deslizamientos y permanecer cerrados durante años. El lago Erikasee, formado sobre una antigua explotación, mantiene sectores inaccesibles precisamente por problemas de estabilidad del terreno.
Por eso, estos lagos no deben confundirse con ecosistemas naturales intactos. Son el resultado de décadas de construcción, minería, rehabilitación y gestión del agua. Incluso después de la inundación es necesario controlar las consecuencias ambientales dejadas por la extracción de lignito.
Aun así, pocas imágenes muestran una transformación territorial tan claramente. Las fotografías históricas oficiales permiten comparar antiguas minas de Bärwalde, Meuro, Skado o Niemtsch con los lagos que ocupan esos mismos lugares actualmente. Donde antes dominaban enormes excavadoras y cráteres de tierra, hoy aparecen agua, vegetación, playas y actividades vinculadas al turismo.