4 de noviembre de 2026 - 11:10

En 1992, 28.800 patitos cayeron al mar: 34 años después, su viaje permitió descifrar los secretos del océano

El cargamento perdido del buque Ever Laurel recorrió decenas de miles de kilómetros y sirvió para validar modelos informáticos de circulación marina.

El 10 de enero de 1992, una violenta tormenta en el norte del océano Pacífico provocó la caída al mar de 12 contenedores del barco carguero Ever Laurel. Uno de ellos albergaba 28.800 juguetes de baño de plástico que se dispersaron en mar abierto, iniciando una travesía involuntaria que cambió la oceanografía.

El cargamento, fabricado en China para la empresa estadounidense The First Years, contenía patos amarillos, tortugas azules, castores rojos y ranas verdes. Apenas unos meses después del naufragio, los primeros ejemplares comenzaron a emerger en las gélidas playas de Sitka, en Alaska, a más de 3.200 kilómetros del punto de origen.

¿Cómo ayudaron los patitos a descifrar los secretos del océano?

Ante la magnitud del hallazgo, los oceanógrafos Curtis Ebbesmeyer y James Ingraham identificaron el hecho no como una pérdida comercial, sino como una oportunidad científica sin precedentes. A diferencia de las investigaciones convencionales que emplean un número reducido de dispositivos de rastreo, el accidente liberó simultáneamente miles de objetos flotantes desde una coordenada exacta en el mapa.

Al analizar el valor del desastre para la ciencia, el oceanógrafo Curtis Ebbesmeyer definió el evento como “una oportunidad rara para estudiar el comportamiento de las corrientes marinas” en todo el planeta. A partir de esa premisa, el investigador comenzó a recopilar minuciosamente las fechas y puntos exactos de localización informados por voluntarios que exploraban las costas.

En paralelo, el oceanógrafo James Ingraham utilizó el modelo informático de simulación OSCURS para calcular las trayectorias de las corrientes superficiales. Los análisis combinados permitieron a los investigadores formular la hipótesis de que un grupo de juguetes cruzó el Ártico atrapado en capas de hielo marino hasta liberarse años más tarde en las aguas del Atlántico Norte.

¿Hasta dónde llegaron los patitos 34 años después de caer al mar?

Las conclusiones de la investigación confirmaron que los plásticos recorrieron decenas de miles de kilómetros a lo largo de los años, mientras que otros ejemplares permanecieron atrapados durante prolongados períodos en los grandes giros oceánicos. Con el paso del tiempo, se registraron hallazgos verificados en Hawái, la costa este de Estados Unidos, el Reino Unido e Irlanda.

A más de tres décadas de la tormenta en el Pacífico Norte, los investigadores calculan que solo unas pocas miles de las 28.800 piezas originales han sido recuperadas de las playas. Las unidades que emergen de forma ocasional en los litorales se transformaron en cotizados objetos de colección que alcanzan valores económicos muy superiores a su precio de venta original.

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