31 de agosto de 2026 - 12:40

En 1936 introdujeron 4 conejos europeos en Tierra del Fuego; 17 años después ya eran más de 30 millones y habían invadido la isla

Su extraordinaria capacidad reproductiva permitió que una población iniciada con apenas cuatro animales explotara en menos de dos décadas.

En 1936 fueron liberados apenas cuatro conejos europeos en un sector de Tierra del Fuego. Eran dos parejas de Oryctolagus cuniculus y el resultado de esa introducción fue extraordinario: para 1953, apenas 17 años después, la población ya había superado los 30 millones de ejemplares y había invadido también el sector argentino de la isla, según documentación de Parques Nacionales.

La precisión geográfica es importante. Los cuatro animales de 1936 fueron liberados cerca de Porvenir, en territorio chileno, no en la parte argentina.

Sin embargo, la Isla Grande de Tierra del Fuego ofreció condiciones que facilitaron una expansión tan rápida que la frontera política no representó ningún límite para los conejos.

Cómo cuatro conejos llegaron a convertirse en millones

El conejo europeo tiene una capacidad reproductiva excepcional. Parques Nacionales señala que la gestación dura apenas entre 28 y 33 días, que una camada puede tener entre uno y nueve gazapos (habitualmente cinco o seis) y que una hembra puede producir entre cinco y siete camadas al año.

Eso ayuda a entender una cifra que a primera vista parece imposible. La literatura científica sobre la invasión registra que en 1953 la población fueguina había alcanzado aproximadamente 30 millones de individuos, convirtiéndose en una auténtica explosión demográfica.

El Plan de Manejo del Parque Nacional Tierra del Fuego confirma además que aquellos animales se dispersaron por la isla y que la invasión alcanzó rápidamente el sector argentino.

Hubo posteriormente otra introducción cerca de Ushuaia alrededor de 1950, atribuida a la Armada Argentina y particulares, lo que agregó nuevos ejemplares a un problema que ya estaba instalado.

El problema no fue solamente la cantidad

Los conejos viven en colonias y construyen sistemas de madrigueras que pueden alcanzar hasta tres metros de profundidad y decenas de metros de extensión. Su alimentación se basa principalmente en gramíneas, aunque también consumen brotes, frutos y cortezas cuando escasea el alimento.

En Tierra del Fuego, esto generó una combinación especialmente complicada. Parques Nacionales documenta competencia con el ganado ovino por los mejores pastos, daños sobre plantaciones forestales y deterioro del suelo producto de sus hábitos cavadores.

La magnitud de la invasión llevó incluso a intentar métodos de control biológico. En 1951 fueron liberados zorros grises con la intención de reducir la cantidad de conejos, aunque los estudios posteriores concluyeron que ese mecanismo no resolvió por sí solo el problema.

A mediados de los años 50 también se utilizó el virus de la mixomatosis, que produjo una fuerte caída de las poblaciones.

El conejo sigue siendo una especie invasora en Argentina

Actualmente, el Sistema de Información de Biodiversidad registra poblaciones de conejo europeo en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén, entre otras zonas donde existen registros. En Argentina está categorizado oficialmente como especie exótica invasora de uso controlado.

La historia de Tierra del Fuego muestra la escala que puede alcanzar una introducción aparentemente mínima: cuatro ejemplares liberados en 1936 dieron origen a una población que, 17 años después, se contaba por decenas de millones.

Y para entonces los animales ya habían atravesado la frontera y colonizado parte del territorio argentino.

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