23 de agosto de 2026 - 18:05

En 1927 una mujer de 62 años compró una isla para proteger animales y vivió allí sola 34 años

En 1927, Mary Bonham-Christie compró la Isla Brownsea y tomó una decisión que cambió el destino del lugar. Restringió el acceso para la protección de animales.

La isla, ubicada en Dorset, Inglaterra, había tenido una intensa actividad social y productiva. Había cacerías, eventos, cultivos, ganado y numerosos trabajadores. Con la llegada de Bonham-Christie, ese movimiento comenzó a desaparecer y la naturaleza recuperó progresivamente el espacio para la protección de animales.

Durante 34 años, hasta su muerte en 1961, la propietaria mantuvo una política de escasa intervención humana. Con el tiempo, esa decisión convirtió a Brownsea en un refugio especialmente importante para distintas especies, entre ellas la ardilla roja.

El aislamiento geográfico de la isla funcionó como una barrera frente a algunas de las amenazas que afectaban a las poblaciones del continente.

El aislamiento geográfico de la isla funcionó como una barrera frente a algunas de las amenazas que afectaban a las poblaciones del continente.

¿Cómo cambió la isla después de la llegada de Mary Bonham-Christie?

Antes de que Bonham-Christie se instalara en Brownsea, la isla tenía una dinámica muy diferente. Durante los primeros años del siglo XX, bajo la administración de Charles y Florence van Raalte, el lugar funcionaba como un centro de reuniones sociales y actividades al aire libre.

La propiedad contaba con jardines, huertos, ganado y una importante cantidad de empleados. Las cacerías también formaban parte de la vida habitual de la isla, que recibía visitantes y mantenía una actividad constante.

La nueva propietaria decidió romper con ese modelo

  • Prohibió la caza y la pesca, dejó de explotar los cultivos y abandonó el manejo del ganado. Al reducirse las actividades productivas, muchos habitantes que trabajaban en la isla terminaron trasladándose al continente.
  • La ausencia de una intervención humana constante permitió que la vegetación comenzara a expandirse de forma natural. Bosques y brezales ocuparon espacios que anteriormente estaban destinados a otras actividades, modificando poco a poco el paisaje.
  • Bonham-Christie no convirtió Brownsea en una reserva natural planificada en el sentido actual. Su decisión estuvo vinculada principalmente a su deseo de mantener la propiedad bajo su control y limitar el ingreso de personas, pero las consecuencias ambientales de ese aislamiento terminaron siendo importantes.
La ausencia de determinadas presiones permitió que los animales encontraran en Brownsea un refugio relativamente seguro.

La ausencia de determinadas presiones permitió que los animales encontraran en Brownsea un refugio relativamente seguro.

¿Qué ocurrió en Brownsea durante la Segunda Guerra Mundial?

El aislamiento de la isla no significó que quedara completamente al margen de los acontecimientos históricos. Durante la Segunda Guerra Mundial, Brownsea tuvo diferentes usos vinculados con el conflicto.

  • En 1940, el territorio recibió a ciudadanos de Holanda y Bélgica que habían escapado de la guerra. La isla funcionó temporalmente como lugar de acogida para estos refugiados que habían abandonado sus países.
  • Un año después, en 1941, Brownsea adquirió otra función relacionada con la defensa británica. Se instalaron sistemas de bengalas destinados a simular actividad y desviar los ataques aéreos alemanes que tenían como objetivo las ciudades de Poole y Bournemouth.

Esta estrategia tuvo consecuencias sobre la propia isla. El antiguo asentamiento de Maryland sufrió daños durante los acontecimientos relacionados con los ataques y el uso militar del territorio.

A pesar de estas intervenciones, el proceso de recuperación natural continuó desarrollándose durante décadas. La reducción de la actividad agrícola y cinegética había creado condiciones diferentes a las que existían durante el período de mayor presencia humana.

¿Cuál fue la campaña que evitó que Brownsea se convirtiera en un complejo residencial?

La muerte de Mary Bonham-Christie en 1961, distintos proyectos buscaron transformar la isla y construir cientos de viviendas. El futuro de Brownsea volvió a estar en discusión y la posibilidad de urbanizarla generó preocupación entre quienes defendían su valor ambiental.

  • Un grupo de activistas encabezado por Helen Brotherton impulsó entonces una campaña para impedir los desarrollos residenciales. La iniciativa consiguió frenar los proyectos y abrió el camino para una protección más firme del territorio.
  • El resultado permitió conservar un espacio que, después de décadas de escasa intervención, había adquirido una relevancia especial para la biodiversidad y la investigación.

Aunque la intención de Bonham-Christie no fue necesariamente crear una reserva natural moderna, sus decisiones terminaron favoreciendo la recuperación de distintos ambientes. Décadas más tarde, el lugar se convirtió en un ejemplo de cómo el aislamiento puede modificar un ecosistema y ofrecer refugio a especies amenazadas.

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