Para Emilia Ferreiro, una de las pedagogas argentinas de mayor influencia internacional, aprender no era una actividad que comenzaba cuando un adulto lograba convencer al niño de hacerlo. “Los niños no necesitan ser motivados para aprender. Aprender es su oficio”, sostuvo en una de las frases recuperadas por el Ministerio de Capital Humano al recordar su trayectoria.
La afirmación resume una parte importante de su pensamiento: los chicos son sujetos activos frente al conocimiento y construyen explicaciones sobre aquello que ven mucho antes de dominar formalmente la lectura y la escritura.
Qué quiso decir Ferreiro con que aprender es “su oficio”
La frase no implica que el entorno, los docentes o la motivación no tengan importancia.
Su planteo parte de que un niño explora, pregunta, compara, prueba y formula hipótesis espontáneamente. La tarea educativa no consiste entonces en encender desde cero un deseo inexistente, sino en crear condiciones para que esa actividad intelectual pueda desarrollarse.
Ferreiro cuestionó durante décadas las concepciones que trataban al alumno como un receptor pasivo que debía copiar correctamente aquello que el adulto transmitía.
Sus investigaciones mostraron que los errores infantiles al escribir no son siempre simples fallas: muchas veces revelan las ideas que el chico está construyendo acerca de cómo funciona el sistema de escritura.
La investigación que cambió la alfabetización
Emilia Ferreiro nació en Buenos Aires en 1937, estudió Psicología en la Universidad de Buenos Aires y posteriormente realizó su doctorado en Ginebra bajo la dirección de Jean Piaget, una figura central de la psicología del desarrollo.
Más adelante desarrolló buena parte de su carrera académica en México.
Sus trabajos sobre psicogénesis de la lengua escrita tuvieron impacto internacional porque desplazaron una pregunta habitual. En vez de estudiar solamente cuál era el mejor método para enseñar a leer, Ferreiro investigó qué piensa el niño acerca de la escritura mientras aprende.
Esa mirada influyó profundamente en la formación docente y en las discusiones pedagógicas de América Latina.
Por qué no conviene interpretar la frase como “hay que dejarlos aprender solos”
La autonomía del niño no elimina el papel de la enseñanza. Que un chico tenga curiosidad y produzca hipótesis no significa que vaya a dominar espontáneamente todas las herramientas culturales.
La escuela, los docentes, los libros, las conversaciones y el acceso a experiencias variadas siguen siendo decisivos.
Lo que Ferreiro cuestionaba era otra cosa: subestimar la actividad intelectual infantil y suponer que antes de recibir una explicación formal el chico no sabe nada sobre aquello que está intentando comprender.
Esta diferencia también modifica la manera de mirar un error. En lugar de corregirlo automáticamente, puede resultar útil preguntarse qué razonamiento llevó al niño hasta esa respuesta.
Una figura argentina con influencia mundial
Ferreiro murió el 26 de agosto de 2023 en México. Su trayectoria recibió reconocimientos en numerosos países y su obra se convirtió en una referencia para especialistas en alfabetización, educación y psicología del desarrollo.
Entre sus ideas más conocidas aparece también la defensa de la alfabetización como un derecho y no simplemente una obligación escolar.