15 de septiembre de 2026 - 21:05

El papel higiénico tiene reemplazo en 2026: la tendencia que gana espacio en los baños

Una tendencia novedosa incorpora lavado con agua y hasta secado. La tecnología puede reducir el uso de papel higiénico, aunque todavía convive con él.

El papel higiénico podría perder parte de su protagonismo frente a los inodoros inteligentes con función de lavado, una tecnología que incorpora agua directamente al proceso de higiene después de utilizar el baño. Algunos modelos agregan además secado, regulación de temperatura y diferentes posibilidades para ajustar el funcionamiento a cada usuario.

Estos equipos, relacionados con los conocidos inodoros japoneses y los asientos electrónicos tipo bidet, buscan reemplazar o reducir la limpieza realizada exclusivamente con papel, aunque no significa que este vaya a desaparecer en 2026. La propuesta combina en un mismo sanitario varias funciones que antes requerían elementos separados y está ampliando su presencia fuera de los mercados donde ya era habitual.

Cuál es la alternativa que puede reemplazar parte del uso de papel higiénico

La diferencia fundamental está en utilizar agua para realizar la limpieza, en lugar de depender únicamente de papel.

  • Los inodoros inteligentes pueden incorporar una boquilla que libera un chorro de agua después de utilizar el sanitario.
  • Según el modelo, es posible encontrar controles para modificar aspectos como la posición, intensidad o temperatura del agua.
  • Los equipos más completos añaden posteriormente una corriente de aire para secar la zona, reduciendo todavía más la necesidad de recurrir al papel higiénico.

De esta manera, lavado y secado pueden realizarse sin abandonar el inodoro.

Qué funciones tienen los inodoros inteligentes

No todos ofrecen las mismas prestaciones y algunas características corresponden únicamente a modelos de determinadas gamas.

Entre las funciones que pueden encontrarse están:

  • Lavado mediante agua con boquillas integradas.
  • Regulación de temperatura y presión del chorro, según el modelo.
  • Secado con aire después del lavado.
  • Asiento con temperatura regulable en determinados equipos.
  • Controles electrónicos para personalizar diferentes funciones.

La existencia de estas características tampoco significa que sea necesario reemplazar siempre el inodoro completo.

Existen asientos electrónicos con funciones de bidet diseñados para instalarse sobre sanitarios compatibles, aunque requieren comprobar previamente dimensiones, conexiones de agua y, en los modelos eléctricos, disponibilidad de una instalación eléctrica adecuada y segura para el baño.

Por qué pueden reducir considerablemente el consumo de papel

El cambio está directamente relacionado con la manera de realizar la higiene.

Si el agua se encarga de la limpieza y posteriormente existe un sistema de secado, la necesidad de utilizar papel higiénico puede disminuir o incluso eliminarse en determinados usos y modelos.

En equipos que no incluyen secador, todavía puede emplearse una pequeña cantidad para secarse.

Por eso, afirmar que el papel higiénico tiene un “reemplazo” no significa que todos los hogares vayan a dejar de comprarlo inmediatamente.

Se trata de una alternativa tecnológica que permite depender menos de él y modifica una costumbre cotidiana que durante décadas permaneció prácticamente sin cambios en muchos países.

¿Qué se necesita para instalar uno de estos sistemas?

Depende del modelo elegido.

Un inodoro inteligente completo puede requerir entrada de agua, conexión eléctrica y condiciones específicas de instalación, mientras que determinados asientos tipo bidet pueden adaptarse a un sanitario existente.

Antes de comprar uno, conviene comprobar:

  • Las dimensiones y compatibilidad con el inodoro.
  • Cómo se realizará la conexión al suministro de agua.
  • Si necesita electricidad.
  • Las condiciones de seguridad eléctrica exigidas para ambientes húmedos.
  • Las instrucciones de limpieza y mantenimiento del fabricante.

Los sistemas tradicionales y los nuevos continuarán coexistiendo, especialmente porque cambiar un sanitario supone una inversión y los hábitos de higiene varían considerablemente entre países.

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