El Evangelio de hoy, 26 de junio: "Señor, si quieres, puedes curarme"

La Palabra de Dios nos ilumina e invita a la reflexión. Compartimos el Evangelio de hoy 26 de junio, según el Vaticano, y una homilía del Papa Francisco.

La reflexión del Papa Francisco

"Esta gente' comenzó a seguir a Jesús sin cansarse de escucharlo. De tal modo que esas personas «se quedaron toda la jornada y, al final, los apóstoles» se dieron cuenta de que seguramente tendrían hambre. Pero para ellos «escuchar a Jesús era una alegría». Y, así, «cuando Jesús terminó de hablar, bajó del monte y la gente lo seguía» reuniéndose «alrededor de Él». Esta gente, recordó, «iba por las calles, por los caminos, con Jesús».

Pero «había otras personas que no lo seguían: lo miraban de lejos, con curiosidad», preguntándose: ¿pero quién es este?». Por lo demás, explicó el Papa Francisco, «no habían escuchado las catequesis que tanto maravillaban». Y así, había «gente que miraba desde la acera» y «otras personas que no podían acercarse: les estaba prohibido por la ley, porque eran “impuros”». Precisamente entre ellos estaba el leproso del que habla san Mateo en el Evangelio.

Segundo libro de los Reyes

2 Reyes 25, 1-12

El día diez del mes décimo del año noveno del reinado de Sedecías, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén con todo su ejército, la sitió y construyó torres de asalto alrededor de ella. La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del reinado de Sedecías.

El día nueve del cuarto mes, cuando el hambre había arreciado en la ciudad y la población no tenía ya nada que comer, abrieron una brecha en la muralla de la ciudad. El rey Sedecías y sus hombres huyeron de noche por el camino de la puerta que está entre los dos muros del jardín del rey, y ocultándose de los caldeos, que tenían cercada la ciudad, escaparon en dirección al desierto.

El ejército caldeo persiguió al rey y le dio alcance en los llanos de Jericó, donde su ejército se dispersó y lo abandonó. Los caldeos capturaron al rey y lo llevaron a Riblá, donde estaba Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien lo sometió a juicio. Nabucodonosor hizo degollar a los hijos de Sedecías en su presencia, mandó que le sacaran los ojos y lo condujo encadenado a Babilonia.

El día séptimo del quinto mes del año décimo noveno del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, Nebuzaradán, jefe del ejército caldeo y súbdito del rey de Babilonia, entró en Jerusalén, quemó el templo del Señor, el palacio real y todas las casas de Jerusalén. Los soldados caldeos, que estaban con el jefe del ejército, destruyeron las murallas que rodeaban la ciudad. Nebuzaradán deportó al resto de la población y también a los que se habían rendido al rey de Babilonia, y sólo dejó a algunos campesinos pobres para trabajar las viñas y los campos.

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Evangelio de hoy según San Marcos

Marcos 8, 1-4

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: “Sí quiero, queda curado”.

Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: “No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación”.

Es palabra de Dios.

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