El Evangelio de hoy, 25 de junio: "Un hombre prudente, edificó su casa sobre roca"

La Palabra de Dios nos ilumina e invita a la reflexión. Compartimos el Evangelio de hoy 25 de junio, según el Vaticano, y una homilía del papa Francisco.

La reflexión del Papa Francisco

"Jesús mismo, «advierte a sus discípulos, a la gente, a todos: “Cuidaos de los falsos profetas”». La palabra justa debería ser: “pseudoprofetas”». Estos pseudoprofetas «parecen ovejitas, ovejas buenas, pero son lobos rapaces». Y el Evangelio remite precisamente al pasaje donde Jesús explica cómo discernir «dónde están los auténticos predicadores del Evangelio».

Existen «tres palabras clave para entender esto: hablar, hacer y escuchar». Se parte del «hablar». Jesús afirma: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos». Y continúa: «En aquél día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre y en tu nombre hemos echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?”». Pero a estos responderá: «Nunca os he conocido. Alejaos de mí, los que obráis la iniquidad».

¿Por qué esta oposición? Porque, «estos hablan, hacen», pero les falta «otra actitud, que es precisamente la base, que es precisamente el fundamento de hablar, de hacer»: falta «escuchar». En efecto, Jesús continúa: «El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica...». Por lo tanto, «el binomio hablar-hacer no es suficiente», incluso puede engañar.

El binomio correcto es otro: es «escuchar y hacer, poner en práctica». De hecho Jesús dice: «El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba sobre roca”, señaló el Papa Francisco en el la homilía "Ante todo escuchar", Santa Marta, Jueves 25 de junio de 2015.

La Palabra de Dios nos brinda una oportunidad para la reflexión. A continuación, compartimos las lecturas del jueves 25 de junio de 2026 según el Vaticano.

Segundo libro de los Reyes

2 Reyes 24, 8-17

Joaquín tenía dieciocho años cuando subió al trono, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén. Joaquín, igual que su padre, hizo lo que el Señor reprueba.

En aquel tiempo, subió contra Jerusalén el ejército de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y sitió la ciudad. Nabucodonosor llegó a la ciudad mientras sus hombres la sitiaban. Entonces Joaquín, rey de Judá, junto con su madre, sus servidores, sus jefes y sus funcionarios, se rindieron al rey de Babilonia y éste los hizo prisioneros. Era el octavo año del reinado de Nabucodonosor.

Nabucodonosor se llevó de Jerusalén todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real. Destrozó todos los objetos de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo, conforme a las órdenes del Señor.

Nabucodonosor se llevó al cautiverio a toda Jerusalén, a todos los jefes y hombres de importancia, con todos los carpinteros y herreros, en número de diez mil, y sólo dejó a la gente pobre de la región. También llevó cautivos a Babilonia al rey Joaquín, con su madre, sus mujeres, los funcionarios de palacio y toda la gente valiosa, todos los soldados, en número de siete mil, los carpinteros y herreros, en número de mil; y todos los hombres aptos para la guerra fueron deportados a Babilonia.

Y en lugar de Joaquín, Nabucodonosor nombró rey a un tío de Joaquín, Matanías, a quien le puso el nombre de Sedecías.

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Evangelio de hoy según San Mateo

Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que me diga: '¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: '¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?' Entonces yo les diré en su cara: 'Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal'.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente".

Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Es palabra de Dios.

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